Saturday, March 03, 2007

No endurezcáis vuestro corazón

“Si pudierais hoy oír su voz, no endurezcáis vuestro corazón”
(Sal. 95, 7-8)


Algunos pensábamos que el viaje apostólico del Papa a su Baviera natal iba a ser una especie de compromiso familiar: saludar a su hermano, visitar su tierra, cambiar impresiones con su gente y rezar ante la tumba de sus padres. Sin embargo el Santo Padre ha lanzado desde Alemania tal cantidad de mensajes y de tal contenido, que todavía están los intelectuales religiosos trabajando en sus discursos.


Jesús sana a un sordomudoMc. 7, 31-37


Con motivo del Evangelio de San Marcos, en el que se hablaba de la curación de un sordomudo por parte del Señor, dijo el Santo Padre:
“Jesús se preocupa del sufrimiento, de aquellos que han sido empujados a los márgenes de la sociedad. Él los cura.”

Con estas palabras sobre el Evangelio mencionado señala el Papa cómo Jesús no es distante a nuestras preocupaciones. Jesús no nos ama con amor distante, sino con amor cercano, enseñándonos a través de su ejemplo a preocuparnos por los más débiles y machacados de la sociedad, que son también hermanos nuestros e hijos del mismo Dios.

“Pero su mensaje –continúa el Santo Padre –tiene un nuevo significado para los hombres y mujeres modernos. No sólo hay una sordera física que separa a la gente de la vida social, hay también una dureza de audición donde se compromete a Dios, y esto es algo que sufrimos particularmente en nuestro propio tiempo. Para hacerlo más sencillo: no somos más capaces de oír a Dios, hay demasiadas frecuencias diversas que llenan nuestros oídos”

El hombre, ciertamente, no oye a Dios en su interior, pues prefiere seguir otras frecuencias, es decir, otros falsos dioses. Como la fe entra por el oído, si no se esfuerza por oír al Evangelio, que es la Verdad, termina por no creer en ella y se desvía del recto camino de su Fe. Y si no cree no podrá amar ni rezar. Por eso dice el Santo Padre:

“Junto con esta dureza o sordera absoluta que compromete a Dios, perdemos nuestra capacidad de hablar con Él y sobre Él”

Perder la capacidad de hablar con Dios es dejar la oración y el amor a Dios, pues se ama lo que se conoce y difícilmente podré conocer a Quien no oigo dentro de mí por estar escuchando otras radiofrecuencias, que minan mi fe y me quitan lo divino.


CARIDAD PREFERENCIAL:
DAR A DIOS




El Santo Padre, con exquisitez, puso el dedo en la llaga, cuando dijo:

“Algunos obispos africanos suelen decir: ‹‹Si vengo a Alemania y presento proyectos sociales, de pronto todas las puertas se abren. Pero si vengo con un proyecto de evangelización, encuentro siempre reservas››.

Evidentemente, algunos tiene la idea de que los proyectos sociales deberían ser rápidamente asumidos, mientras que cualquier cosa referente Dios o a la fe católica es infravalorada y relegada. La experiencia de nuestros obispos es que todavía la evangelización por sí misma debería ser lo más importante, que Jesucristo debe ser dado a conocer, y los corazones deben ser convertidos…”

Y siguió diciendo el Santo Padre:

“Los temas sociales y el Evangelio son inseparables. Cuando les damos a la gente sólo conocimiento, habilidad, asistencia técnica y herramientas, les damos muy poco.”

Es algo muy importante lo que señala Benedicto XVI, pues los temas sociales son como la materia, el cuerpo, pero sin el alma que informa a ese cuerpo, no hay verdadera vida.

“La gente en África y Asia admira nuestro valor científico y técnico –dice el Papa –pero al mismo tiempo se asusta por una forma de racionalidad que excluye totalmente a Dios de la visión del hombre.”
TEMOR DE DIOS
(respeto a lo sagrado)


El Santo Padre habló del temor de Dios. En concreto dijo:

“La tolerancia que necesitamos urgentemente incluye el temor de Dios (respeto hacia lo que es sagrado para otros). Este respeto hacia lo que otros consideran sagrado nos demanda aprender una vez más el temor de Dios. Este sentido del respeto puede renacer en el mundo occidental solamente si renace la fe en Dios, si Dios se hace presente para nosotros y en nosotros”

“No imponemos esta fe a alguien. Este tipo de proselitismo es contrario al cristianismo. La fe puede desarrollarse solamente en libertad. Pero apelamos a la libertad de hombre y mujeres de estar abiertos a Dios, buscarlo, oír su voz.”



“La venganza de Dios es un
no a la violencia y un amor hasta el extremo”
(Benedicto XVI)


Y luego dice una palabras que han causado tremendo malestar entre los musulmanes islámicos, quizás porque Dios a través del Santo Padre, sin él siquiera quererlo, ha descubierto el error mayúsculo de la religión islámica. El Santo Padre, dijo:

“El mundo necesita a Dios. Pero, ¿qué Dios? En la primera lectura, el profeta dice a la gente que padece opresión:

‹‹Él vendrá con venganza›› (Is. 35, 4)

Podemos suponer fácilmente cómo la gente imaginaba esa venganza. Pero el profeta mismo revela cuál es realmente la bondad sanadora de Dios. La explicación definitiva de la palabra del profeta debe encontrarse en quien murió en la Cruz, Cristo, el Hijo de Dios encarnado. Su venganza es la Cruz: un no a la violencia y un amor hasta el extremo. Éste es el Dios que necesitamos. No debemos fallar en demostrar respeto por otras religiones y culturas, respeto profundo por su fe, cuando proclamamos claramente y sin compromiso al Dios que contradice la violencia con su propio sufrimiento; quien ante el poder del mal exalta su misericordia, para que el mal sea limitado y superado.”

Ninguna otra figura mundial tiene el prestigio y la fuerza moral de Benedicto XVI para que este mensaje de no a la violencia llegue a todos los hombres de buena voluntad. Sus palabras han molestado a los musulmanes, pero la realidad es que la violencia jamás podrá ser apoyo para la difusión de ninguna religión. Sería de desear, dice el Padre Rivilla San Martín, y con él nosotros, que los católicos y hombres de buena voluntad hagan una piña de cariño, amor y oración por el vicario de Cristo en la Tierra, ultrajado e incomprendido para que siga su misión de iluminar en medio de la oscuridad de este mundo.

El pilar sostenga nuestra Fe

La venida del Apóstol Santiago a España, junto con la venida en carne mortal de María Santísima a Zaragoza, marcan el principio glorioso de un nacimiento cultural y religioso para toda la Península Ibérica.

No son pocos los que, hoy en día, en base a un racionalismo carente de fundamento histórico, pretenden corroer y socavar los principios de la identidad hispana, desmintiendo lo primero y “mitificando” lo segundo, reduciendo la venida de Santa María hasta estas tierras aragonesas como “espiritual”. Así, la presencia de María, evanescente y vaporosa, sería un mito que echa sus raíces en el oscurantismo medieval, una leyenda más que demoler, en esta vorágine modernista, sin más objetivo que la devastación a ultranza de todo principio religioso.

Sin embargo, como bien gustaba recordar al Padre Urrutia, S.J. (cuya causa de beatificación está siendo promovida), el Espíritu Santo, que vela continuamente sobre el pueblo de Dios para que no yerre en materia de fe y costumbres, jamás hubiera permitido que se aceptara con carácter universal la devoción a la tumba del Apóstol Santiago en Compostela y la venida de María Santísima en carne mortal a las orillas del Ebro a este mismo Apóstol sin una sólida base de autenticidad, “pues Dios, para salvar a los hombres, no necesita salirse de la verdad ni ello es compatible con su sabiduría”.

Ya el Rey Alfonso III el Magno (rey del 866 al 909) amante de la cultura, según aparece en sus cartas, contesta al clero y a la ciudad de Tours que “no duden ser de Santiago Apóstol el cuerpo venerado en Compostela”, y lo hace apoyándose en “muchas y verídicas historias y cartas de los arzobispos”, las cuales, obviamente, deben ser de siglos anteriores al IX, en que se restaura el culto en la tumba del Apóstol.


Nuestra Señora del Pilar


La lista de argumentos a favor de la autenticidad de la tumba del Apóstol en Compostela es interminable. Sin duda, éstos tuvieron un fuerte respaldo con las excavaciones de finales del siglo XIX, en 1879, realizadas por una comisión diocesana, cuya conclusión aprobó otra comisión pontificia y por León XIII con la bula “Deus Omnipotens” (1884), que se encontró una tumba romana del siglo I con los restos de tres personas – el Apóstol y dos discípulos, según decía la Tradición-, alrededor de la cual se habían ido enterrando otras, lo que prueba una vez más la autenticidad de las Santas Reliquias.
Para el ya desaparecido santo Obispo Monseñor Guerra Campos (en el tema del artículo “Santiago”, del Diccionario de la Historia Eclesiástica de España, Madrid 1975):

“El argumento histórico de más fuerza es la existencia de una tradición y documentación tan antigua y tan sólida que forzosamente exige unos precedentes, unos datos avalados, y no es científico afirmar que nació por generación espontánea”.



TESTIMONIO
DE LOS MÍSTICOS

Idéntico razonamiento nos sirve para confirmar la venida de la Santísima Virgen a orillas del Ebro.

Han sido además, los místicos de todos los tiempos, iluminados por el Espíritu, quienes, unánimemente sobre este tema, aportaron con impresionante precisión todos los pormenores. Por no citar ya las conocidas y precisas descripciones que nos hacen la Madre María de Jesús de Ágreda (1602-1665) o la Venerable Catalina Emmerich (1774-1824), traemos a colación al Venerable Padre Domingo de Jesús María Ruzola, carmelita (1559-1630), quien celebrando la Santa Misa en El Pilar cayó en éxtasis durante hora y media, en la cual la Santísima Virgen le confirmó su venida a Zaragoza para visitar a Santiago, y pronosticó que Felipe IV tendría sucesión.

Al Padre Agustín Viñaza, estando de misionero en Chile, se le apareció dos veces la Santísima Virgen acompañada de San Estanislao, asegurándole que había venido hasta Zaragoza a visitar a Santiago Apóstol (“Varones ilustres de la Compañía de Jesús”).

HECHOS HISTÓRICOS

El suceso que encendió aún más la fe y la confianza del pueblo hispano en el Apóstol Santiago fue su presencia visible durante la célebre batalla de Clavijo (junto a Logroño, año 844), enarbolando una bandera blanca y venciendo estrepitosamente la invasión musulmana. La víspera, el Apóstol se había aparecido en sueños al Rey de Asturias, Ramiro I, que se negaba a pagar al emir de Córdoba el tributo de las 100 doncellas, animándole para que entablase batalla.


Santiago Matamoros


No menos impresionante fue el suceso acontecido el día de Santiago del año 1937, durante la batalla de Brunete. Según el jesuita P. Ramón Sánchez de León, que dio los Ejercicios a Franco treinta años después, varios generales pudieron contemplar a través de sus prismáticos cómo un sujeto montado a caballo se imponía a mandobles sobre el enemigo. En vano se intentó localizar a tan providencial jinete.
MILAGRO DEL 3 DE AGOSTO DE 1936
TESTIMONIO DEL PILOTO


Vista panorámica de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar


Unos meses antes, exactamente el 3 de agosto del año 1936 había sido bombardeado El Pilar, sin que ninguno de los artefactos llegara a estallar ni se produjera el menor daño entre los fieles. Transcribiremos el testimonio histórico del aviador, autor del atentado, Alférez de Aviación, Villa Ceballos, muerto misteriosamente en el frente de la batalla a los pocos días de escribir tan singular parte de guerra. El testimonio del piloto no deja lugar a dudas:

“El Coronel Sandino recibió en Barcelona, donde yo prestaba entonces mis servicios, la confidencia de que dentro del Templo del Pilar se recogían durante la noche algunas centurias de Falange Española. Sandino es como mi padre espiritual. Tiene confianza plena en mis condiciones de piloto. Me llamó aparte y me dijo:

“Tienes que salir esta noche para un servicio especial. Vas a volar sobre Zaragoza y a bombardear el Templo del Pilar”

Me dispuse a cumplir lo ordenado. Preparé mi aparato y mandé equiparlo con seis bombas de cincuenta kilos cada una. Salí del aeródromo del Prat de Llobregat, con un tiempo magnífico, pues nuestro frente en Aragón me había enviado datos de las condiciones atmosféricas. Todo invitaba a elevarse, noche tranquila, visibilidad absoluta gracias a la luna llena, horizontes despejados… Volé hasta Zaragoza sin la menor novedad. Estaba seguro de que mi llegada había de ser una gran sorpresa de la que nadie me esperaba. Iba a bastante altura, pero una vez que me encontré sobre la ciudad, descendí tranquilamente y empecé a fijarme en las siluetas de la Seo y del Pilar.

Divisaba perfectamente los dos Templos. No tuve, pues, inconveniente en colocarme encima del segundo. Los que me vieron debían de creer, por algunos signos de mi aparato, que se trataba de un avión amigo. El caso es que llegué a descender hasta unos cincuenta metros sobre las bóvedas de la iglesia. Di una pequeña vuelta a fin de centrar bien los blancos, y una vez que tuve la seguridad del éxito, lancé cuatro bombas seguidas, una que cayó en el río, dos que entraron en el Templo, lo vi perfectamente, y la cuarta cayó delante de la puerta. Me elevé rápidamente a fin de evitar los efectos de la explosión, y cuando hube ganado altura advertí que la explosión no llegaba. Mi asombro no tuvo límites. ¿Qué acontecía? Rondé el Pilar durante un par de minutos y nada, no estallaron las bombas. Me quedé perplejo. Estuve tentado de lanzar las otras dos que me quedaban en el aparato. Pero mi extrañeza fue tal que preferí poner rumbo a Barcelona y averiguar la causa de lo ocurrido”.

Alférez Villa Ceballos


Según Francisco Sánchez-Ventura, “el argumento que empleó el Coronel Sandino para justificar la sacrílega e irreverente acción era realmente falso, en el Templo no se refugiaban, ni por la noche ni por el día, ninguna centuria de Falange ni fuerza armada de ninguna clase”.

El señor Sánchez-Ventura, acudía a Misa de seis hasta El Pilar todas las mañanas. Esto le permitió ser de los primeros que entraron en la Basílica tras el fallido y sacrílego atentado.

El Templo estaba vigilado aquella noche por el capellán de la Virgen, Don José Ágreda; por el sacristán mayor, Don José María Gargallo; por el silenciero, Don Alejandro Bordetas, que era el encargado de imponer silencio a los visitantes del Templo en aquella época y el que evitaba que personas mal vestidas entraran en la Basílica; y por los celadores, Don Crispín Quílez y Don Pablo Gomela. El susto y la conmoción de todos ellos fue enorme, pero fueron testigos de excepción de dicho milagro.

La noticia corrió enseguida por la ciudad como reguero de pólvora. Los zaragozanos corrieron a visitar El Pilar y a contemplar el sitio y la situación real de cada bomba, mientras crecía un sentimiento incontenible de amor y de entusiasmo hacia Nuestra Señora en el corazón de los fieles. Había que desagraviar a la Madre de Dios. Hasta los mayores incrédulos daban vivas a la Virgen y a España. Sobre la Cámara Angélica llovieron ramos de flores.


“Lo que no ha podido destruir el comunismo ni largos siglos de dominación musulmana,
lo ha conseguido la televisión”(Padre Jozo Zovko)


En vano imploraremos la ayuda de la Virgen si no empuñamos con firmeza las armas de nuestro combate espiritual, las armas de la Fe, la fortaleza, la caridad y el celo por la defensa de nuestros valores cristianos.

En vano invocaremos su nombre si seguimos consintiendo pasivamente la depravación moral de nuestras gentes.

Todos podemos hacer algo: rezar, sacudir nuestro largo letargo religioso, nuestra indiferencia, y emprender con decisión el camino de la conversión y de amor a la Iglesia.

“Lo que no ha podido destruir el comunismo ni largos siglos de dominación musulmana, –decía el P. Jozo Zovko de Medjugorje refiriéndose a la profunda devoción a la Virgen de los croatas, a su vida íntegra y amante de los mandamientos de Dios – lo ha conseguido la televisión”, es decir, la destrucción de la familia y de las almas. El extravío de tantos creyentes que han perdido el rumbo para la vida eterna.


ORACIÓN
MANE NOBISCUM, DOMINA


Permanece siempre con nosotros, Señora, y no desampares al pueblo de tu singular elección y predilección, antes bien, derrama sobre él tus bendiciones.

Sé norte, guía y ayuda en nuestros trabajos. Sea vuestra bendición siempre con nosotros. Amén.
Carta de hermana Magdalena

Monasterio del
Corazón de Jesús y San José
M.M. Carmelitas Descalzas
Paseo de los Filipinos nº5
47007 – Valladolid

J.M. J.T

El Amor y la Gracia del Espíritu Santo reinen siempre en nuestras almas:

“Por la entrañable Misericordia de nuestro Dios nos ha visitado el sol que nace de lo Alto” así se siente esta pequeña Comunidad tras la marcha a la Casa del Padre de nuestra querida Hermana Magdalena de la Eucaristía: nos ha visitado el Señor y nos ha robado lo que es suyo, lo que desde toda la Eternidad siempre fue suyo… Y como toda visita del Señor, nos ha dejado llenas de paz y esperanza en que nuestra Hermana ya ha vencido a la muerte y se encuentra gozando ya sin límites del amor del Amado.

No es fácil referir algo de su vida, pues su paso por el Carmelo ha sido fugaz, muy breve aunque intenso: en dieciocho meses de vida religiosa ha sido consumada en el amor, inmolada por la Gloria del Corazón de Jesucristo y por la salvación de todas las almas. Nació nuestra Hna. Magdalena en México D.F., y a los 26 años se puso en contacto con nosotras diciendo que el Señor la llamaba a ser Carmelita Descalza. Después de unos meses de relación con la Comunidad en la distancia, dio el paso, cruzó el Atlántico e ingresó en el Carmelo el 30 de marzo del 2005 con toda la alegría e ilusión.

Los primeros meses fueron preciosos y a ella se la veía radiante, feliz, entusiasmada… Repetía muchas veces que la pena era no haber venido antes al Carmelo. Era muy alegre y exteriorizaba continuamente esa alegría en los recreos y siempre que había ocasión para ello. Al mismo tiempo tenía una gran dulzura en su trato: era angelical, suave, sencilla, fervorosa, humilde, dócil, callada… una postulante modelo.

Su celo por las almas, especialmente por las almas de los jóvenes, era muy intenso y deseaba ardientemente entregar su vida por ellos, para que conocieran a Jesucristo y su Evangelio. Continuamente nos repetía que quería ser mártir, ofrecerse por ellos… tenía sed de inmolación, de desagraviar y de consolar el Corazón de Cristo. Otro rasgo destacado de su vida espiritual era su amor a los sacerdotes y a las Misiones. Decía que deseaba ser -como Santa Teresita- misionera desde el Carmelo. En sus últimos días, cuando su inapetencia era total y veía que nos preocupábamos porque no comía nada, se sonrió y me dijo: “Ntra. Madre: me lo tomo ahora mismo por un misionero”

A finales del mes de abril del 2005 toda la Comunidad cogió un fuerte catarro que nos afectó a todas mucho con bastante fiebre y tos muy intensa y que fue largo de curar. A algunas hermanas –entre las que se hallaba la Hna.Magdalena- les duró la tos mucho tiempo, casi hasta junio, por eso no nos alarmamos al verla toser. Durante todo este tiempo, en que trabajamos muchísimo preparando la mudanza desde Rioseco, ella nunca se quejó de nada ni manifestó sentir cansancio ni malestar, sino que sirvió y trabajó como la primera, siempre sonriente y contenta. Comenzamos a preocuparnos al ver que todas nos recuperamos del catarro y ella seguía tosiendo. Una mañana nos dijo que había expectorado sangre y nos alarmamos muchísimo.

Después de varias visitas al médico, analíticas y pruebas, el diagnóstico fue terrible: un tumor pulmonar que requería una intervención quirúrgica urgente y muy arriesgada. Fue un golpe duro de encajar para todas, pero -con la Gracia de Dios- la Voluntad del Señor y sus misteriosos designios continuaron siendo “la alegría y el gozo de nuestro corazón”. Nuestra Hna. Magdalena, que era un ángel, aceptó con total paz y dulzura su enfermedad, abandonada y confiada en su Dios y Señor, y ha sido un ejemplo y un estímulo para todas nosotras. La intervención quirúrgica se llevó a cabo el 12 de septiembre del 2005 y fue un éxito. Le extirparon íntegro el pulmón izquierdo. El post-operatorio, a pesar del alto porcentaje de posibles complicaciones, transcurrió con total normalidad, pero los resultados de la biopsia no pudieron ser más nefastos: un cáncer muy agresivo y muy avanzado y con pocas posibilidades de curación... Nos dijeron que no llegaría a Navidad y que era conveniente que tomara el Hábito cuanto antes para que muriera Carmelita Descalza y poder darle la Profesión Solemne “in articulo mortis” cuando llegara la ocasión.

Con enorme pena y pidiendo a Dios un milagro, tomó el Hábito el 1 de octubre del pasado año, día de la fiesta de Santa Teresita, a quien tanto quería. Estaba radiante, muy feliz: era de verdad la novia del Cordero inmolado… A partir de ahí comenzó el tratamiento oncológico que fue largo y penoso. Ella lo afrontó con paz, entereza y valentía y cobramos esperanzas, pues en un principio la reacción fue positiva y parecía que mejoraba.

Exteriormente siguió su vida lo más normal posible dentro de los cuidados que requería su enfermedad. En todos estos meses permaneció silenciosa y oculta. Trabajando y sirviendo a la Comunidad siempre en todo lo que podía, especialmente en el trabajo de las formas y ayudando en la ropería. Si algo la mortificaba y la apenaba era no poder ser como todas en algunas cosas, no poder tirarse a ciertos trabajos más costosos, aunque paulatinamente aceptó también estas limitaciones y repetía suavemente: “hago lo que puedo…”

Al finalizar el verano comenzamos a encontrarla peor: más cansada, más pálida y más fatigada. Acudimos al médico, que le pidió una serie de pruebas, pero no nos dio tiempo a hacerlas. El sábado 23 de septiembre por la mañana amaneció con mucha fatiga y el brazo izquierdo inflamado, con un color violáceo y muy frío. Acudimos a urgencias y después de todo el día de pruebas y exploraciones la dejaron ingresada. Nos dijeron que tenía una trombosis de origen tumoral en el brazo y derrame pleural e intrapericárdico. Que estaba grave y que no había nada que hacer salvo aliviarla en lo posible.

En vista de la gravedad, la M. Supriora –que es además la M. Maestra- y yo, que estábamos junto a ella en el hospital le propusimos hacer su Profesión Solemne “in articulo mortis”, a lo que ella accedió feliz y muy emocionada. Y a eso de las 8 de la tarde, en medio de aquel trasiego de hospital, en un rinconcito de urgencias, fue diciendo nuestra fórmula de profesión ayudada por nosotras, pues la emoción nos impedía casi pronunciar palabra. Fueron momentos de Cielo, especialmente cuando pronunció las palabras “hasta la muerte”, sentíamos que la emoción nos vencía y desbordaba en lágrimas al contemplar la oblación total de aquella hija tan entrañablemente amada. Al finalizar le dije: “Hna. Magdalena, ahora ya es esposa de Jesucristo”. Ella no dijo nada, solamente sonrió mientras gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas.

A partir de ese momento ella se abandonó más si cabe y su silencio y unión con Dios se percibían desde el exterior. No preguntaba, no se quejaba, sólo sonreía y esperaba. A las personas que se han interesado por ella en estos días les repetía: “no pidan que me ponga buena, pidan que me vaya pronto” y hablaba con toda naturalidad de que se iba. Era plenamente consciente de que la vida temporal se le acababa y esperaba serena la llegada del Esposo. Así transcurrió toda la semana, mientras los médicos valoraban qué se podía hacer para aliviarla de su fatiga, y nosotras contemplábamos impotentes cómo iba empeorando paulatinamente. El miércoles 27 nuestro querido párroco, el P. Luis Casado, le administró la Unción de Enfermos y recibió su última confesión. Quedó edificadísimo y muy conmovido.

El viernes 29 por la mañana amaneció peor y la M. Supriora me llamó para que acudiera lo antes posible al hospital pues estaba notablemente peor. Al llegar la encontré muy mal, entrando ya en la agonía, pero ella me recibió lúcida y hablaba todavía, incluso bromeó con la Hermana que me había acompañado, a la que no había visto desde que ingresó en el hospital. Hablamos con los médicos y estuvimos haciendo las diligencias oportunas para traerla a su Carmelo, tener el oxígeno en casa… etc.

Rezamos junto a ella el Credo y la Salve y las jaculatorias a los Corazones de Jesús y de María, a las que respondió con voz clara y fuerte. Permaneció lúcida hasta el último instante. Llegamos al convento a las dos menos cuarto de la tarde y acabábamos de entrar en la clausura; nos detuvimos un instante al pie de la escalera -junto a un cuadro de la Virgen de Guadalupe que una de las novicias se trajo de México- para ver cómo sería más oportuno subirla con la camilla, cuando volvió la cabeza hacia la Virgen y expiró. Para su Morenita del Tepeyac, de quien era tan amante, fue su última mirada. Dios me concedió la gracia de estar junto a ella en ese instante supremo, deseo que ella había expresado repetidas veces: “para que me entregue y ofrezca al Padre como la Virgen ofreció a Jesús” me decía. Recordé inmediatamente lo que me dijo unos días antes estando en el hospital: que estaba convencida de que -cuando se fuera al Cielo- la Virgen saldría a buscarla y la tomaría en sus brazos del mismo modo que lleva al Niño…

Era viernes y era alrededor de la hora Nona… contemplando aquel cadáver recordamos la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, que una vez más renovaba el misterio pascual en una de nuestras Hermanas. Quedó con una indefinible expresión de paz y una misteriosa y enigmática sonrisa que nos hacía pensar en la Virgen que ya la tenía en sus brazos y en el encuentro gozoso con el Amado. Ya había llegado a la meta: a sus 28 años había sido consumada en el AMOR.

El sábado celebramos su Funeral y digo celebramos porque nuestro querido párroco, que lo presidió, quiso darle ese aire festivo y esperanzado; fue la Misa de su Profesión Solemne y quiso celebrarla con ornamentos blancos y cantando la Misa de Angelis con el Gloria incluído. Cantamos también O Gloriosa Virginum que es el himno que nuestro Ritual indica para la iniciar la Misa de la Profesión religiosa. Todo resultó muy emotivo y colmó nuestros corazones de esperanza.

No albergamos dudas de que nuestra Hna. Magdalena está ya gozando sin límites del amor del Amado, pero no obstante, les rogamos que la encomienden en sus oraciones, así como a esta pobre Comunidad, de manera especial a la menor y más pobre de todas


Fdo: Olga María del Redentor, i.c.d.
Priora
Valladolid, 3 de octubre del 2006
Vivir de cara a Dios o de Espaldas a Él

El cristiano ha de aprender a relativizar todo: trabajo, familia, política, negocios, prestigio, dinero etc., y comprender, de una vez por todas, que Dios es el único absoluto de su vida.

He leído del contemplativo y converso Charles de Foucauld una frase que me ha impresionado profundamente y que brindo a la consideración de cuantos lo lean:

“Desde que descubrí que Dios existe,
el único sentido de mi vida
era vivir para Él”

El sentido de la vida. Ésta es la cuestión más importante que tiene que solucionar cada uno de los humanos.

Vivir de cara a Dios o de espaldas a Él no es, ni da lo mismo. Nos estamos jugando en esta apuesta el todo por el todo.

Es verdaderamente sabio y da pleno sentido a su vida, la persona que vive de cara a Dios, confiando, cumpliendo Su voluntad y haciendo el mayor bien que puede a sus semejantes.

Por el contrario, el que le da espalda, como si no existiese, centrado en sí mismo y cerrado al amor a los demás, ése es un verdadero necio que malogra el don de su propia vida.

Es cierto que cada uno es libre de hacer en su vida y con su vida lo que quiera, pero no hay que olvidar que todos habremos de responder de todos nuestros actos ante Dios.

Miguel Rivilla San Martín

Monday, May 08, 2006

Tres profecías privadas

por Benjamín Martín Sánchez, Zamora
Doctor en Sagrada Escritura


Después de lo que he escrito del final de los últimos tiempos con testimonios bíblicos, voy a exponer brevemente lo principal que dijeron San Vicente Ferrer y dos religiosas: la beata Ana María Taigi (seglar y madre de familia ejemplar, perteneciente a la Orden Terciaria de los Trinitarios) y Elena Aiello.

1. San Vicente Ferrer. Este Santo valenciano recorrió la Europa entera por espacio de veinte años y a pesar de hablarles en su lengua nativa le entendían en todos los países. Hizo muchísimos milagros y resucitó varios muertos. Él vivió en el siglo XIV y dijo: "Está aún lejos lo que voy a deciros: Vendrá un tiempo en que las mujeres vistan como hombres y los hombres como mujeres, y para entonces vendrá una relajación de costumbres y grandes catástrofes ..., pero luego Dios lo purificará y regenerará todo". Referiré ahora uno de sus milagros obrados en Salamanca. Al auditorio les habló del juicio de Dios y del fin del mundo y también les exhortó a la penitencia. Hubo murmullos, inquietudes, críticas y, calmado el ruido que se oía, dijo: "Sosegad la inquietud de vuestros corazones, que os han ocasionado mis palabras, porque habéis de saber claramente cómo soy el Ángel del Apocalipsis. Ahora acaba de morir una mujer en la puerta de San Pablo. Venga a mi auditorio esa mujer difunda. ¡Ea, vayan por ella! que ella ha de decir cómo lo soy". Algunos creyeron que el Santo decía desatinos, pero al fin traen a la difunta en el ataúd, y, acercándose a la muerta, le dice con voz vibrante: "¡Mujer! ... en nombre de Dios te mando que resucites". La muerta se incorpora de la caja y a la pregunta del predicador, de si él era el Ángel del Apocalipsis, ella contestó ante el estupor indescriptible de todos: "Sí, tú eres ése Ángel". La mujer se levantó del ataúd, salió y se fue a su casa ante el asombro de todos. Los que antes habían censurado al Santo, se echaron a sus pies y quedó Salamanca en silencio y reformada. Las palabras del Santo las oyó un gentío inmenso, y la mujer que resucitó vivió varios años.

2. Ana María Taigi. Fue una mujer de luces extraordinarias. El Cardenal Pedicini en el decreto de beatificación la llama "Prodigio único en los fastos de la santidad". Veía los pensamientos más secretos de las personas presentes o ausentes. Puede decirse que este don era omnisciente ... Dijo: "Millones de hombres morirán en guerras, en luchas civiles", y vio la tierra envuelta en llamas, hundiéndose numerosos edificios; "la tierra y el cielo parecía que estaban agonizando; pero a la prueba le seguirá un renacimiento universal ...".

3. Elena Aiello. Es una monja estigmatizada de Italia, en el año 1954 recibió de la Santísima Virgen este mensaje: "Los hombres continúan viviendo pertinazmente en sus pecados. Está cerca la ira de Dios. El mundo será invadido por grandes desgracias, por revoluciones sangrientas, por huracanes terribles, por inundaciones de ríos y mares". No digo más para no alargar el artículo. Ya hemos visto huracanes en estos días en los que han perecido más de setenta mil personas, pero luego vendrán maravillosos días de paz. Es lo que vienen a decir otras quince profecías que no cito.
Las almas perdidas

(por Juan C. Sánchez-Ventura)

Es interesante y harto curioso el capítulo IV del libro de J. A. Fortea, la Summa Daemoniaca, donde se habla de los espíritus perdidos, del espíritu de almas que no son ni demonios ni almas condenadas, al menos no condenadas aún, y que buscan en medio de una gran tristeza y angustia, la luz, la paz, la felicidad... Almas perdidas que rezan, cantan y alaban a Dios voluntariamente, sin necesidad de conjuros por parte del exorcista, almas que no blasfeman, que murieron al parecer sin pedir perdón, pero sin rechazar ni odiar a Dios. Algunas de estos espíritus no saben nada de Dios ni de Jesucristo ni de la Iglesia, pues nadie les predicó. Almas que vagan de lado a lado, fantasmas en pena, destinadas –al menos algunas de ellas- a estar así hasta el fin del mundo.

El Padre Fortea, como buen hijo de la Iglesia, afirma:

"Antes de explicar la tesis acerca de los espíritus perdidos quiero dejar claro que constituyen las proposiciones más delicadas desde el punto de vista doctrinal de cuantas se explican en este libro"

"Todo lo contenido en este capítulo es una mera opinión teológica que de ningún modo se puede enseñar como doctrina de la Iglesia. Y que siempre que se explique hay que decir que se trata de una serie de tesis que según algunos teólogos explicarían mejor algunos hechos que aparecen en los exorcismos"

"El autor de estas líneas precedentes se somete plenamente y de corazón al juicio de la Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe. Y ni siquiera digo que me someto al juicio definitivo, sino que incluso antes de un juicio definitivo, de antemano ya afirmo que sacaré este capítulo si así se me pidiera por parte de la Congregación".

El tema es tan serio, que el Padre Fortea no quiere escandalizar a ningún católico, recto en la ortodoxia de su fe. ¿Por qué se complica entonces la vida con semejante capítulo?, se preguntará el lector. La respuesta del padre ante esta posible pregunta es la siguiente:

"Si escribo estas líneas es porque ningún juicio de ninguna congregación podrá cambiar los hechos. Y lo hechos son que desde hace siglos hay centenares de conversaciones entre exorcistas y posesos como las del presente capítulo. Qué interpretación demos a estas conversaciones será lo que pueda o no colisionar con alguna enseñanza de la escatología, la interpretación es lo que puede desviarse, los hechos no, porque los hechos siempre son objetivos"

INTERPRETACIONES POSIBLES

El Padre Fortea considera en su libro que hay cuatro posibles interpretaciones ante esos hechos reales y objetivos con los que se ha encontrado él y otros sacerdotes en los exorcismos.

1ª La Primera es la más sencilla y posiblemente la única que algunos teólogos más estrictos con el dogma mejor tolerarían sin problemas. Sería la de afirmar que el demonio miente y que por tanto se hace pasar por quien quiere y que todo eso de las almas pérdidas que aún buscan la luz es falso y cuentos fantásticos del demonio para mejor engañar.

2ª La segunda es afirmar que se trata de un alma humana condenada. Un alma condenada –dice el Padre Fortea- que no sabe que está condenada ya definitivamente, y que nunca encontrará la luz.

Es una explicación poco probable y de pocos visos de autenticidad, pues no me imagino a nadie condenado y sin saberlo. Si el alma o el espíritu de un difunto vaga de lado a lado, haciéndose notar al exterior con ruidos, apariciones fantasmales y otros fenómenos de orden preternatural, es porque algo busca y espera de los vivos.

3ª La tercera es afirmar que se trata de un alma en el purgatorio. San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia, afirma en su Subida al monte Carmelo que hay almas del purgatorio que no saben que están en el purgatorio.

Sobre esto Santo Tomás de Aquino, dice en el Comentario al libro de las Sentencias (IV, distinción 21, artículo 1 B/Corpus), que también puede encontrarse en el apéndice de la Summa Theologica (apéndice 1, art. 2,) lo siguiente:

"Lo más concorde con los dichos de los santos y la revelación privada hecha a muchos es que el lugar del purgatorio es doble. Uno según la ley común (unum secundum legem comunem). Y el otro es el lugar del purgatorio según la dispensación (alias est locus secundum dispensationem) y así se lee de algunos que fueron castigados en diversos lugares (diversis locis): bien para enseñanza de los vivos al dar a conocer la pena de esas almas o bien para ayuda de los muertos"

4ª La cuarta es afirmar que efectivamente hay almas que son verdaderamente espíritus perdidos. Almas que pueden buscar la luz hasta el Juicio Final y que se podrían beneficiar de nuestras oraciones.

Contra la enseñanza de que pueden existir espíritus perdidos se podría alegar el texto de Benedicto XII en la Constitución Benedictus Deus (29 de enero de 1330) cuando enseña que "Según la común ordenación de Dios, las almas de los que salen del mundo con pecado mortal actual, inmediatamente después de su muerte bajan al infierno...". Se podría alegar ese texto si no fuera porque ese pontifice antecede esa afirmación con estas palabras: "según la común ordenación de Dios". Es decir, el mismo Pontífice no quiere aseverar tajantemente que no haya ninguna posibilidad más en las manos de Dios".

TESTIMONIO LITÚRGICO A FAVOR DE LAS ALMAS PERDIDAS

Si leen el antiguo ritual de exorcismos, el del Ritual Romano, cuya fórmula fue la usada en la Iglesia desde la Edad Media hasta 1998, caerán en la cuenta de un detalle. La primera de las fórmulas exorcísticas dice:

"Te exorcizo, espíritu inmundísimo. En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, toda incursión del Adversario, todo fantasma, toda legión...."

Y en la tercera conjuración del mismo ritual se vuelve a conjurar a todo espíritu inmundo, a todo fantasma y a toda incursión de Satanás. Esto quiere decir que aquellos sacerdotes de la Edad Media habían llegado a la misma conclusión que el Padre Fortea. El texto distingue entre espíritus inmundos y fantasmas, y admite sin posibilidad de duda de que el poseso estuviese poseído por un "fantasma". Ahora bien los fantasmas siempre han sido considerados seres humanos que vagan en pena. Considerar que ese texto está errado supondría que la Iglesia ha errado in orando desde la Edad Media hasta el siglo XX y no en el texto accidental sino en los textos conjuratorios de su ritual exorcístico.

EL HECHO REAL

Expondremos aquí lo que dice el Padre Fortea, exorcista experimentado de renombre internacional, en sus libros: La Summa Daemoniaca y Exorcística. Podemos equivocarnos en la interpretación adecuada que demos a esos hechos, pero no en el hecho mismo. Los hechos son objetivos y verdaderos.

Lo que dicen

1º Los espíritus perdidos hablan con un tipo de voz distinto al de los demonios. No suelen manifestar ni la agresividad, ni la ira de los ángeles caídos. Lo que suelen manifestar es tristeza, melancolía.

2º Si un espíritu perdido al principio muestra ira, es la ira de un ser humano que se sintió abandonado de Dios, pero conforme avanza la sesión de oración o de exorcismo va comprendiendo que quizá la culpa de todo la tuvo él y no Dios o aquellas personas con las que vivió.

3º Y esto es lo importante, lo característico y específico de los espíritus perdidos: Pueden rezar. Quizá al principio no lo hagan, pero finalmente sí. Y cuando rezan lo hacen sin odio. Un demonio sólo repite una alabanza a Dios obligado por el poder de Cristo tras muchísimas oraciones del sacerdote y por una orden de éste en el nombre de Cristo. Pero los demonios siempre repiten una oración con odio.

4º El espíritu perdido puede pedir perdón del mal cometido. El demonio no lo hará, ni en broma.

5º Un demonio puede hacerse pasar por cualquiera (ángel, difunto o santo), pero si el exorcista insiste con su poder sacerdotal en ordenarle que diga su nombre, al final lo dice. Mientras que un espíritu perdido por más que se le insista seguirá manteniendo que fue un ser humano.

Lo que hacen

6º Si se le dice que bese la cruz, la puede besar sin odio.

7º El agua bendita o cualquier otra cosa sagrada no le produce aversión.

8º No manifiesta ni gritos, ni convulsiones. Si se le habla responde, pero nada más.




Cómo salen

9º Los demonios suelen salir tras un terrible alarido o fuertes convulsiones. Los espíritus perdidos salen de forma silenciosa. Casi siempre por la boca con una larga expiración.

10º La mayor parte de las almas perdidas antes de salir afirman que ven una luz y que se dirigen a ella. Muchos, incluso, se despiden del exorcista y los presentes diciendo: adiós, gracias, voy hacia la luz

EJEMPLOS

Un espíritu que respondía al nombre de Desire hizo gestos con la mano de querer escribir. Tumbada la posesa boca arriba y sin mirar nos escribió que no era un demonio sino un alma humana. Esto fue lo que dijo:

Paciencia
soy Desiré (este nombre lo pronunció en inglés)
no mala

rezar es muy importante
rezar

Fe. Llamar a San Miguel todos juntos.
Es importante fe

Me voy cuando acabe de escribir. Yo no descanso.
Yo no rechazo a Dios; yo viví hace mucho tiempo, pero no fui buena

muy guapa, yo creía poder todo.

(El sacerdote, entonces, interrumpe al supuesto espíritu y le dice: En el nombre de Jesús, te ordeno que me digas la verdad). El espíritu contesta:

¿Por qué te tendría que mentir? Si fuera demonio no rezaría (era cierto que en ciertos momentos se había puesto a rezar oraciones a Dios y a la Virgen)

Perdida no encuentro luz

(El sacerdote le pregunta si hay muchos espíritus perdidos en la tierra). El espíritu contesta:

Hay muchos; están en la tierra; fueron hombres.
no somos ángeles
no somos demonios

debéis rezar

(El sacerdote le pregunta si esos espíritus perdidos se comunican entre sí, si tienen algún tipo de relación). La respuesta fue la siguiente:

no
ir de un lado a otro.

El Padre Fortea explica en su libro cómo estas almas, que ahora no encuentran la luz, fueron malos en vida y murieron sin perdir perdón, pero sin rechazar a Dios.

Algunas de estas almas, que ahora se encuentran perdidas hasta el día del Juicio Final, pudieron morir trágicamente en circunstancias violentas, como guerras, asesinatos o atentados terroristas como los del 11-S y 11-M. Almas que fueron arrancadas de esta vida antes de su hora límite, almas que murieron sin poder pedir perdón, pero sin estar cerradas totalmente a la gracia de Dios, es decir, sin haber agotado todas las gracias que Dios había dispuesto enviarles para su conversión, y que ahora –por la imprudencia negligente de un mal conductor o la malicia fanática de un comando terrorista de signo nacionalista o islámico- están destinadas a vagar por la tierra buscando la luz.

¿Quiénes son estas almas?. ¿Son almas especiales del Purgatorio? ¿Son almas condenadas?. ¿Son realmente almas perdidas?. ¿Posible engaño del diablo?.

Un alma perdida que respondía al nombre de Jaislegel, al ser preguntada por el Padre Fortea sobre si buscaba la luz, dijo lo siguiente:

Tuve mi momento. El momento es mientras vives. No hay solución.

Pero esta misma alma, refiriéndose después a otras almas, dijo:

Espíritus perdidos vagan buscando un descanso, pero no lo encuentran. Purifican sus pecados. Muchos tardan muchos siglos, depende de los pecados y del estado del alma.

Las culpas son nuestras.

Algunas están mejor que nosotros
Nosotros estamos aquí, no salimos de este mundo.

La diferencia con los demonios es que no rechazamos a Dios, fuimos malos, no pedimos perdón en su momento. Yo mala vida, pecado, vivía sin Dios, como si no existiera

REVELACIONES

El 13 de mayo de 1917, Lucía, la vidente de Fátima, le preguntó a Nuestra Señora acerca de dos amigas suyas recientemente fallecidas. Lucía preguntó: "¿María das Neves ya está en el cielo". Nuestra Señora respondió: "Sí, ya está". Entonces Lucía le preguntó sobre otra conocida suya que había fallecido a la edad de veinte años. "¿Y Amelia?". Nuestra Señora contestó: "Estará en el Purgatorio hasta el fin del mundo".

La pregunta que cualquiera puede hacerse es qué pecados había cometido aquella chica para estar en el purgatorio hasta el fin del mundo. No consta que hubiera asesinado a nadie en aquel pueblo, no consta que cometiera terribles pecados. ¿Qué hizo entonces?. ¿Por qué la Virgen no pide que se rece por ella para que salga, sino que con certeza afirma que estará allí hasta el día del Juicio Final?

Para el Padre Fortea lo que sucedió con Amelia queda claro. No son los pecados de Amelia los que hacen que no pueda entrar en el cielo, sino el estado del alma. Ese estado del alma, incluso con menos faltas que otros pecadores, pero que le llevó a no pedir perdón.

El infierno o el purgatorio no es ni un lugar en el que uno es encerrado, ni algo que dependa de una sentencia externa. Uno construye el estado del infierno en el tiempo. Uno va construyendo ese estado de separación de Dios dentro del alma a base de determinaciones libres. Más que de entrar en el infierno, deberíamos más bien hablar de que uno se va autoexcluyendo de la bondad de Dios a base de actos. Por tanto, en cierto modo, es uno mismo el que se juzga y se condena para la eternidad con sus propios actos. ¿Y absolutamente todos los hombres en la tierra, en este tiempo de merecer que nos da, quedan perfectamente determinados al amor a Dios o contra Él?. Parece –a juzgar por el tema objeto de este artículo- que no todos.

Los exorcistas se encuentran con muchas de estas almas perdidas que buscan. Algunas de ellas fueron homicidas, otras suicidas. Algunas de ellas no saben nada sobre Jesús o incluso de Dios. El exorcista al decirles que pidan perdón a Dios, puede encontrarse con que ese espíritu le pregunta "¿Quién es Dios?". Eso se debe a que hay muchas almas de seres humanos que nacieron en lugares o épocas que no les permitió tener ninguna idea más que las paganas.

Hay testimonios no exorcísticos, sino místicos que afirman que estos espíritus que vagan por la tierra son numerosos. Son muchas las personas de gran vida de oración que afirman haber sentido sus presencias en cementerios, lugares donde murieron y también en iglesias. Especialmente cuando las iglesias se quedan vacías, hay personas que han sentido la presencia de estos espíritus allí en el templo orando.

¿Podríamos afirmar que estos espíritus perdidos están en realidad en un tipo especial de Purgatorio?. Opiniones hay para todos los gustos, pero desde luego afirmarlo sería lo más prudente y lo más acorde con el dogma y la doctrina de siempre enseñada por la Iglesia.

Tuesday, May 02, 2006

La santísima Virgen comulgó de mano de San Pedro

(de la Fundación María Mensajera)

He leído en el libro de la "Ciudad Mística de Dios", de Sor María de Jesús de Agreda, cómo fue la primera Misa de los Apóstoles, al octavo día de la Venida del Espíritu Santo, en el mismo plato y cáliz en que había consagrado el Señor. La primera Misa la celebró San Pedro y asistió a ella María Santísima. Pues bien, en esas revelaciones aprobadas por la Iglesia, se dice que la Santísima Virgen comulgó de mano de San Pedro. Observen que dice de mano, no en la mano. Veamos cómo lo relata:

"Con profunda humildad y adoración -dicen estas revelaciones- se prepararon para comulgar. Y luego dijeron las mismas oraciones y salmos que Cristo Señor nuestro había dicho antes de consagrar, imitando en todo aquella acción, como la habían visto hacer a su divino Maestro. Tomó San Pedro en sus manos el pan ázimo que estaba preparado, y levantando primero los ojos al cielo con admirable reverencia, pronunció sobre el pan las palabras de la consagración del cuerpo santísimo de Cristo, como las dijo antes el mismo Señor Jesús".

"Luego san Pedro consagró el cáliz y con el sagrado cuerpo y sangre hizo las mismas ceremonias que nuestro salvador, levantándolos para que todos lo adorasen. Tras de esto se comulgó el apóstol a sí mismo y luego los once apóstoles, como María Santísima se lo había prevenido. Y luego por mano de San Pedro comulgó la divina Madre".

Observen, queridos lectores, que mientras San Pedro y los demás apóstoles se comulgaron a sí mismos, la Santísima Virgen comulgó de mano de San Pedro. No dice expresamente que comulgase en la boca, pero sí lo da claramente a entender el texto, aprobado por la Iglesia. Conviene advertir y recordar al lector que cuando la mística Sor María de Jesús escribió por mandato de la Virgen estas revelaciones, revelaciones como digo aprobadas por la Iglesia, no existían como ahora tales concesiones de comulgar en la mano. Todo el mundo a la hora de leer estas revelaciones las entendió en el único sentido que tenían entonces, a saber, de que María comulgó en la boca y de rodillas de mano de San Pedro; pues si la mística Sor María de Jesús hubiese observado alguna circunstancia diferente, como sería comulgar en la mano o de pie, la hubiese señalado a todas luces.

La consecuencia, por tanto, es clara: si la Virgen, siendo Madre de Dios, comulgó en la boca por mano de San Pedro y no se comulgó a sí misma como los apóstoles, ¿qué deberíamos hacer nosotros, los seglares, los que no tenemos manos consagradas?. ¿O es que somos nosotros más que Ella?

Comunión en la boca

Parece -no obstante lo anteriormente referido- que en los primeros siglos, donde se tenía un conocimiento bastante imperfecto del Misterio Eucarístico, se comulgaba en algunas partes en la mano, lo que dio lugar a muchos abusos y herejías. Fue en el Sínodo de Rouén (años 649-653) donde se prohibió expresamente la comunión en la mano, pero siglos antes (en el IV, quizás en el III) ya se había desechado la mala costumbre arraigada de comulgar en la mano en casi todos los sitios.

En Zaragoza, desde 1990, se dan a la sombra del Pilar, algunos mensajes de la Virgen. En dichos mensajes se insiste en que no comulguemos en la mano, sólo en la boca y de rodillas. Así, por ejemplo, el 5 de mayo de 1990, tres meses después de que se iniciasen estas comunicaciones al instrumento Adela, se dice: "Comulgad de rodillas y no en la mano".

Y el 3 de noviembre de 1990, dice: "Una vez más quiero recordaros que recibáis la Eucaristía de rodillas y en la boca. Muchos de mis hijos no comprenden el porqué, pero vosotros, que vais penetrando en la luz, hacerlo de esta forma, ya que estáis recibiendo a los más Grande dentro de vosotros".

Un mes después, en concreto el 1 de diciembre de 1990, la Virgen vuelve a repetirlo: "Vuelvo a repetiros que inclinéis siempre vuestras rodillas al recibir la Eucaristía". Ascensión de la Virgen, junto con su Hijo


Y el 2 de febrero de 1991, aniversario de la primera aparición, la Virgen dio un mensaje que no creo que muchos de los allí presentes entendiesen. El mensaje decía: "Yo soy puesta entre todos los hijos para vuestra enseñanza. Mirad que subí tres días a lo más alto, donde fui adoctrinada por mi Amado Hijo, mostrándome el amor con el cual debía cobijaros a todos"

¿Qué quiere decir esto de que subió tres días a lo más alto?. En la Ciudad Mística de Dios se refiere cómo la Santísima Virgen subió junto con su Hijo, el día de la Ascensión, a lo más alto, al Trono de la beatísima Trinidad, gozando en alma y cuerpo la gloria de la diestra de su Hijo. Allí, nos refiere la mística, estuvo la Virgen tres días con el más perfecto uso de las potencias y sentidos, y al mismo tiempo en el cenáculo con menos ejercicio de ellos.

Obró Dios el milagro admirable de que la Virgen estuviese en dos partes, quedando con los hijos de la Iglesia en el cenáculo, y subiendo al mismo tiempo en compañía del Redentor del mundo, y en su mismo trono, a los cielos.

En estos tres días el Altísimo le dio posesión para siempre de ese lugar, le renovó todos los dones que hasta entonces le había comunicado y le confirmó y selló de nuevo en el grado que le convenía, mostrándole el Señor su misión en la tierra y el amor con el cual debería cobijar a todos. A esto tan elevado y profundo se refiere la Virgen en el mensaje del día 2 de febrero de 1991. No creo que el instrumento, ni siquiera ahora, pero muchísimo menos en esa fecha, conociese nada del libro de la Ciudad Mística de Dios. Y este mismo instrumento de Zaragoza, llamado Adela, cuyos mensajes coinciden con Sor María de Agreda en algo tan peculiar e importante como el descrito, nos dice el 6 de abril de 1991:

"Muchos hijos no creen, ni quieren escuchar, ni dejan ser guiados. Pero presto está el llegar el momento en que verán la realidad y será tarde para su arrepentimiento. Por eso, vosotros, despertad a la realidad y mirad que os repito que no toméis la Sagrada Forma en vuestras manos; tomadla de mis almas consagradas, porque el Castigo, hijos míos, recaerá también sobre aquellos que han consentido que el Cuerpo de mi amado Hijo vaya de mano en mano sin el menor respeto; por eso, doblad vuestra rodilla, cada vez que vayáis a recibirlo. Os repito estas palabras para que ninguno de vosotros se llame a engaño".

Y el 5 de octubre de 1991, repite: "...os pido que no comulguéis en vuestras manos. Estáis profanando el Cuerpo de mi Divino Hijo, comulgad de rodillas, comulgad con amor y recibid lo más sagrado con todo vuestro respeto, ya que lo que se está haciendo es lo peor que el mundo comete hoy día". ¿Lo peor?

Lo peor que el mundo comete hoy día no son los abortos, ni el hambre, ni las guerras, que pertenecen al orden natural sino la comunión en la mano, lo que coincide doctrina tan alta con lo que enseñó Teresa de Calcuta al periodista que le preguntó por el mayor mal que había en la humanidad. "...el mayor mal que hoy se comete en el mundo -le dijo Teresa de Calcuta- es el de la Comunión en la mano".

¿Cómo es posible? ¿No serán exageraciones? Yo no lo creo: porque es mucho más grave perder la fe que perder la vida natural. Pediendo la fe, perdemos la vida sobrenatural que es mucho más importante que la vida del cuerpo. Y tocando lo sagrado con manos no consagradas contribuimos a perder el respeto y la fe en la divinidad de las Sagradas Especies. No peca el que comulga en la mano, quizás, pero esa actitud de no dar importancia a lo sagrado acaba pasándole factura; pues terminará pensando como actuó. Y el que actuó sin hacer distinción entre lo sagrado y lo profano, franqueando esa barrera abismal que hay entre el mundo visible y el invisible, el material y el espiritual, manoseando la Sagrada Hostia como si de una cosa material simple se tratara, terminará al final por perder la Fe en aquello que significa. Es un principio psicológico, que los masones conocen perfectamente y que cuidadosamente han logrado introducirnos. Existen documentos que demuestran cómo la Masonería, desde el siglo XIX, ha tratado de conseguir que los Católicos comulgasen en la mano y de pie.

He aquí lo que afirma Santo Tomás de Aquino: "Por reverencia a este Sacramento, ninguna cosa entra en contacto con Ella (la Eucaristía) a no ser que esté consagrada; por lo cual se consagran no sólo el corporal sino también el Cáliz y, asimismo, las manos del Sacerdote, para tocar este sacramento. De donde se deduce que a ningún otro le es lícito tocarlo" (Sum. Te. Q, 82, a, 3).

Y San Francisco de Asís, decía: "Sólo ellos (los sacerdotes) deben administrarlo, y no otros" (carta 2? a todos los fieles, 35). "Santas y Venerables Manos", dice la Liturgia. Así son la manos del Sacerdote el día de su Ordenación, pero no las de los simples fieles, aptas para funciones más o menos profanas.

Las manos lo tocan todo, en la lengua se deposita sólo lo que está limpio y puro. Tocar, además, encierra cierta expresión de dominio sobre el objeto, y el Santísimo es un don, el Don de los dones, un regalo del Padre Dios, sin yo merecerlo.

No es cuestión de higiene sino de dignidad. Y al que afirma que en las manos es un gesto más natural, podría decírsele que en la Sagrada Eucaristía no hay nada natural. Todo es Sobrenatural.

Al comulgar en la mano, repetimos la idea anterior, el rito se degrada en cierto modo. El Santísimo es tratado como un objeto. Se hace más sensorial y recuerda mejor lo que es una comida vulgar. Al someter lo Santo a los sentidos (al tacto), al humanizar lo divino, al naturalizar lo sobrenatural, se pierde el sentido de lo Sagrado, vaciándolo de buena parte de su contenido, y contribuyendo este hábito a mermar la Fe. Y perder la fe es peor que perder la vida o morirse de hambre.

Comunión de rodillas

"Que comulguéis inclinando vuestra rodilla y recibiendo con amor el Cuerpo de mi Amado Hijo tal y como os vengo enseñando. Hace tiempo que os repito este aviso..." (07-12-91)

Y el mismo día, un poco más adelante, dijo: "....porque si ante cualquier rey de la tierra dobláis la rodilla, ¿por qué no habéis de doblarla delante del Cuerpo Consagrado de mi Amado Hijo Jesús?.

Esa es la pregunta que todos deberíamos hacernos: Si Cristo es no sólo Rey de reyes sino Dios. ¿Por qué no debemos doblar nuestra rodilla en señal de humildad y sometimiento voluntario ante tan Gran Señor?.

No debemos olvidarnos de la distancia infinita que hay entre nuestra miseria y la Santidad Infinita de Dios. La Gracia nos comunica con Dios, pero no nos iguala a él. Es nuestro Pan, pero es también Nuestro Dios.

No es cierto que la ceremonia sea más rápida si se Comulga de pie y en la mano. La ceremonia se acorta cuando los fieles se disponen arrodillados a lo largo del Comulgatorio. Pero, tampoco es cuestión de rapidez, sino de dignidad, respeto y amor. Y a Dios no se le escatima el tiempo.

La confianza filial con Dios no exime del sincero y profundo respeto de adoración con que se le debe tratar.

Recibir la Comunión

El obispo de Mondoñedo-Ferrol ha recordado que los católicos divorciados, casados por lo civil o que forman parejas de hecho no deben recibir la Comunión, recordando así la doctrina de la Iglesia. Monseñor Gea aconsejaba a los párrocos que expliquen en sus homilías esta práctica, e indicó que se lo comenten a los interesados "individualmente antes de negarles la comunión". éste es un buen obispo.
Mensajes de Adela, instrumento de la Virgen, a la sombra del Pilar de Zaragoza

(Por Juan Carlos Sánchez-Ventura Ferrer)

La Fundación María Mensajera ha publicado un libro con los principales mensajes de la Virgen dados al instrumento Adela, vidente de Zaragoza, titulado "Mensajes de Adela, instrumento de la Virgen, a la sombra del Pilar de Zaragoza"..

Me han sorprendido gratamente los mensajes que he leído, pues había oído hablar no bien de la vidente de Zaragoza, no sólo a seglares o sacerdotes sino a otros videntes, los cuales se mostraban nada conformes con la vidente zaragozana. Fueron tantos los juicios negativos que recibí, que al final, aunque con recelo, me inclinaron a tener un juicio poco respetuoso hacia la persona de la vidente, razón por la cual decidí examinar a la luz de la fe los mensajes en cuestión que a la sombra de la Virgen del Pilar daba Adela todos los primeros sábados de cada mes.

Tengo que confesarles, contra el criterio de propios y extraños, que los mensajes me han parecido muy interesantes, muy espirituales, muy conformes con el Evangelio, y muy llenos de unción, de humildad y de revelación sobrenatural.

"¿Por qué preguntáis cuáles son verdaderos y cuáles son falsos?".

A mí, en concreto, nunca me ha gustado el que un vidente -aunque fuese el mismo Moisés- opinara sobre las revelaciones privadas de otro, pues considero que esas afirmaciones categóricas están fuera de lugar, aunque fuesen ciertas, y considero que es una postura poco humilde y nada caritativa. ¿Cómo vamos a amar de corazón y no mirar con desdén a quien ha sido descalificado como falso y peligroso por otro instrumento en quien confíamos y además en nombre del Señor?. ¿Hay algún vidente en este mundo tan seguro, santo, infalible, no exento de tentaciones, y tan impecable como para convertirse en severo censor público de la conducta de otros?. Por otra parte me parece harto peligroso utilizar el camino extraordinario -y camino extraordinario es el preguntar al vidente en éxtasis- para satisfacer nuestro capricho particular o nuestra curiosidad malsana.

En un mensaje del día 1 de enero de 1994, la Santísima Virgen pone "el dedo en la llaga" al decirnos en éxtasis lo siguiente:

"Hijos míos, ¿por qué preguntáis cuáles son verdaderos instrumentos míos y cuáles son falsos?. ¿No comprendéis que el amor de las madres es proteger a los hijos, y no acusarles nunca delante de los demás hermanos?. Si me tenéis como Madre de Amor, comprenderéis que el amor impide a una madre censurar a su hijo, por indigno que éste sea. Orad por estos hijos que traen la confusión y engendran confusión en los demás". (1-04-94)

Observen que la Virgen no niega la existencia de falsos profetas "que traen la confusión y engendran la confusión en los demás", pero no quiere delatarlos, satisfaciendo con ello nuestra curiosidad, base de futuras críticas o faltas de amor para con ellos. Es el comportamiento del Señor con Judas, tal y como enseña la Vble. Sor María Agreda en su libro "La Ciudad Mística de Dios"; y lo mismo María Valtorta en su obra el Hombre-Dios. La Virgen quiere que oremos por ellos, "Orad por ellos", no que los ataquemos. Que nos protegamos de su error confuso pero sin dejar de amarlos.

Pero alguno nos dirá ¿cómo debemos protegernos de la mentira y del desvío de los falsos profetas en particular, y de los mensajes falsos en general?. ¿Hay alguna manera de distinguirlos?.

En el mensaje del día 1 de agosto de 1992, la Virgen dice:

"Tened en cuenta que los profetas a los cuales Yo encargo para transmitir mis verdades, no se anuncian a sí mismos, sino que son sumisos y se esconden en su pobreza. Estos son los que Yo envío, porque nos buscan el lucro del mundo sino que buscan la salvación de las almas". (1-08-92)

El anunciarse a sí mismo, bien por vanidad o lucro personal, es un signo que debemos tener muy en cuenta a la hora de valorar y discernir uno u otro mensaje. El instrumento verdadero es humilde y se esconde en su pobreza, ama el silencio, no se predica a sí mismo y no busca ningún lucro ni ningún tipo de enriquecimiento o compensación material por sus éxtasis.

No juzguemos a los sacerdotes Y en cuanto de los sacerdotes, dice: "...pero una vez más os repito que pidáis por la humanidad, que recéis por mis almas consagradas y que respetéis a estos hijos, aunque veáis que van equivocados en su caminar. Vosotros repestadlos, porque no es a vosotros a quien os corresponde juzgarlos; vuestro Salvador los juzgará, si en verdad lo merecen. Vosotros dad amor, aun aquel que no os lo da. Si dais amor, os garantizo que recibiréis; si sembráis odio, odio tendréis". (Mensaje del día 4 de julio de 1992).

Creo que sobre el tema de los sacerdotes, representantes de Cristo en la tierra, debemos hacer lo que les predicaba el Señor a sus primeros discípulos: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos, haced lo que ellos os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen". Sin embargo cuando esos mismos fariseos, que se habían sentado por orden de Dios en la cátedra de Moisés, prohibieron a Pedro y a Juan el predicar y enseñar en nombre de Cristo, no sólo no obedecieron los apóstoles sino que replicaron: "Juzgad vosotros si en la presencia de Dios es justo el obedeceros a vosotros antes que a Dios: porque nosotros no podemos menos de hablar lo que hemos visto y oído" (Hechos de los Apóstoles, capít.4, versículo 18). Los apóstoles no se rebelaron contra la Autoridad, no fueron soberbios ni altaneros, pero no obedecieron una orden injusta, porque no podían menos de hablar lo que habían visto y oído. Creo que esta debe ser nuestra postura con respecto a la Jerarquía en el tema concreto de las apariciones de la Virgen, en especial cuando esas apariciones han sido avaladas y ratificadas por la Virgen o el Señor con todo tipo de milagros físicos, conversiones y profecías cumplidas.

De ahí que diga la Virgen sobre este tema a Adela: "...os pido que abracéis la Cruz, que améis a mis almas consagradas, que respetéis la autoridad que hay en ella, pero hijitos míos obrad según la Voluntad de vuestro Redentor" (Mensaje del día 2 de abril de 1994). El obrar según la Voluntad de Nuestro Redentor es el confesar abiertamente -dando público testimonio- las apariciones de Su Madre, hablando en consecuencia de lo que habemos visto y oído.

"Yo me manifiesto en varios lugares"

Hay muchos que dicen que las apariciones son falsas. Sobre esto contesta la Virgen:

"Amados hijos, cuántas veces escucho: "las Palabras que oímos deben ser falsas". No, hijos míos; Yo me manifiesto en varios lugares del mundo para traeros la Luz, para que vosotros mismos aprendáis a caminar. El mundo está lleno de falsedad en el cual os hayáis. Por eso Yo vengo a daros la luz para que el mundo no engañe a vuestros corazones, pero quedan tan pocos mensajes que he de repartir a la Humanidad, y mi corazón está destrozado porque la Humanidad todavía no ha comprendido. Yo cojo en todo momento vuestras peticiones. Muchas veces no sabéis pedir, porque pedís con egoísmo. Cuántas veces me pedís por vuestro cuerpo y qué pocas veces os acordáis de vuestras almas. ¿Acaso olvidáis que vuestra alma es lo más importante para vuestro Salvador?". También en El Escorial se queja la Virgen de esto mismo, diciendo que pidamos por el bien del alma, "ya que el cuerpo no vale para nada, ni para estiércol", dice. Y el Apóstol Santiago dice en la Sagrada Escritura: "Pedís, quizá, y no recibís, y esto es porque pedís con mala intención, para satisfacer vuestras pasiones" (St. 4, 3). Satisfacer una pasión es también, entre otras cosas, el preguntar a un vidente por la veracidad o falsedad de otro instrumento. La pregunta es tan peligrosa que lo ponemos en el disparadero de errar en el supuesto caso de que conteste. Lo lógico es que no lo sepa, y si lo sabe que calle y que "ore por esos hijos que traen la confiusión", pero que no se erija en severo acusador y juez supremo pues no es esa su misión ni tiene el porqué contestar a preguntas impertinentes que por ser curiosas no merecen ser contestadas.

Y termino con el mensaje de la Virgen dado a Adela el 5 de agosto de 1995, donde dice: "Pedid y se os dará. A veces, hijos míos, no sabéis pedir, porque pedís con orgullo, con desconfianza, con desamor. Pedid de corazón y... cuando pidáis, decid siempre: SEñOR, ESTO ES LO QUE YO TE PIDO, PERO QUE NO SE HAGA MI VOLUNTAD SINO LA TUYA".

Mensaje último de la Virgen

Cuando ya había acabado de redactar el presente artículo, y sin que absolutamente nadie conociese aún siquiera la existencia del mismo, recibo un mensaje de la Virgen en donde se me confirma, de alguna manera, algunos de los puntos que aquí he reseñado. La Virgen me dice, a través de Adela en completo éxtasis, lo siguiente:

"Hijito mío, antes de escuchar palabra vana, palabra de crítica, abre tu corazón y profundiza en mis Escritos. Así no caerás en error, ni en confusión, y ningún hijo podrá llevarte al error y a la confusión. Tú observa, y discierne las Palabras que envío a través de los hijos. Verás en ella lucidez suficiente para comprender el camino que debes seguir. Pero no es bueno, hijito mío, escuchar solamente una parte, sin haber escuchado y profundizado en las Palabras que envío a través de mis Mensajes. Yo no abandono a ningún hijo de la tierra. ¿Qué me preguntas? ¿Qué quieres que te responda?. ¿Que esa hija es mala? ¿Que no cumple?. No, hijito. Todos los hijos, por equívocos que vayan en el mundo, son hijitos míos. Pero he aquí que esas equivocaciones hacen que los hijos verdaderos sean confundidos con la luz falsa. Tú discierne, hijito mío, y así entenderás el verdadero Camino". (07-10-2.000).

Que cada uno saque sus conclusiones. Yo, por mi parte, ya no dudo de que las apariciones protagonizadas en Zaragoza por el instrumento Adela sean ciertas. A los mensajes, como dice la Santísima Virgen, nos remitimos. Y cuando se cree sin ver, es la misma Madre, aun sin nosotros pedirlo, la que nos confirma en esa verdad y nos da el gozo de haber creído.
¿La Capilla de San Miguel de Garabandal, sin solicitud de culto, exigía permiso del Obispado para construirla?

(Por Francisco Sánchez-Ventura)

Contesto a un artículo publicado en Internet, bajo el título de "Monumento a la desobediencia". Se refiere a la pequen a capilla dedicada a San Miguel, que a mi me encargaron en sendos mensajes levantar a mi costa, hasta que como consecuencia de hacerse realidad el Aviso y el Milagro, se construya después, un gran Templo dedicado al referido Arcdigel en los pinos de Garabandal. La prueba de que tan pequeña construcción es provisional está en la circunstancia de que es desmontable y está compuesta a base de materiales nobles. El lugar de emplazamiento fue fijado por la vidente Conchita, presente en el momento de empezar las obras, cuando pensábamos ubicaría en otro terreno que compramos junto a la calleja para tal finalidad.

Como es lógico, y dada la realidad de que siempre iba muy justo de dinero, no me hizo ninguna gracia el encargo de realizar esta inversión, aunque los mensajes recibidos fueron a través de una excepcional vidente, ratificados además por milagros trascendentes. Por ello intenté eludir el compromiso a mi manera, pero no pude, por las contrariedades y "castigos" en cadena que empezaba, providencialmente a vivir .

Así estaba el asunto, cuando el párroco, D. José Olano, se encontró con la pequeña capilla levantada, en cuatro días, en un solar situado junto al camino que sube a los pinos, y me dio, en consecuencia, un oficio del Administrador Apostólico, D.Enrique Cabo, que sucedió a Puchol tras su trágico accidente, oficio en el que me decían que en dicha capilla no se podía rezar ni la más elemental Avemaría, y muy especialmente el Rosario, y que quien se atreviera a desobedecerle tendría que atenerse a "las responsabilidades exigidas por Nos".

Cuando el párroco me dio el oficio de referencia, me calificó de valiente, por haber levantado dicha construcción a espaldas del Obispado, a lo que con toda sinceridad le contesté: "Todo lo contrario, soy un cobarde, pues lo hice porque no quiero que me ocurra como al Obispo de Santander", pues precisamente fin yo la persona encargada por Conchita para bajar al Obispado la advertencia del Arcángel San Miguel sobre las consecuencias que podría sufrir el titular de la Diócesis que no tratara sus manifestaciones con el debido respeto. Este mensaje fue recibido en la madrugada del 2 al 3 de julio del año 1965, cuando acudí a Garabandal, en virtud a una petición hecha por Conchita, tan reiterada como inconscientemente, después de vivir la aparición del 8 de junio; y digo inconscientemente, porque cuando llegué a su casa el día de referencia, la vidente se extrañó muchísimo, afirmando que allí no pasaba nada y que mi visita no tenía razón de ser, y que tampoco era cierto que ella me hubiera citado para nada. A la mañana siguiente, en el momento de despedirme, me dijo que era cierto que tenía que venir, para cumplir el encargo de entregar personalmente al obispo un sobre cerrado para él, lo que tras muchas dificultades, protestas y pérdida de tiempo, encerrado en una pequeña sala de espera del Obispado, no pude hasta ultima hora de la noche cumplir mi cometido. Ignoro si influyó dicho mensaje en la decisión del doctor Beitia Aldázabal, de pedir la dimisión, alegando que se encontraba mal de la vista.

Al Doctor Beitia le sucedió el Obispo Puchol, quien al hacerse cargo de la sede me pidió un informe, como autor del primer libro publicado, sobre las razones en que me fundamentaba para afirmar que los fenómenos vividos tenían un claro origen sobrenatural. El informe se lo mandé, pero no me contestó. Cuando firmó la nota condenatoria contra Garabandal, calificó a esta pequeña capilla, que no creo ocupe una superficie superior a los ocho o diez metros, de un gran templo además que el origen de todo lo vivido se reducía a un simple juego de niñas de pueblo. Firmó la condena y a los pocos días, precisamente en fecha 8 de mayo, día en que la Iglesia conmemora la aparición del Arcángel San Miguel, que fue quien se manifestó para dar el mensaje de advertencia de los peligros que podían correr quienes condenaran aquellos fenómenos sin el debido estudio, regresando de una reunión de obispos celebrada en el Valle de los Caídos, dio el vehículo que conducía, ~ de diez vueltas de campana, salió disparado del coche y quedó muerto en el acto, mientras su acompañante, que nos informa con detalle del caso, y que era el protovisitador diocesano Doctor Arrieva, no se explicaba el haber podido salir del vehículo sin el menor rasguño... Y es que con las cosas de Dios no se puede jugar, y suelen ser con frecuencia incomprensibles.

Con el Excmo. Sr. Obispo, D. Juan Antonio del Val, me entrevisté en dos ocasiones, concretamente en el último año de su ejercicio en el cargo como titular, y le pedí permiso para trasladar la capilla de San Miguel, dada la circunstancia de ser desmontable, a Sabiñánigo (Huesca), pero me contestó con estas palabras que juro ante Dios, solemnemente, que son ciertas: "No puedo autorizar la capilla, porque llevaría inherente la aprobación de unas apariciones, cuando hemos tomado el acuerdo todos los Obispos españoles de no reconocer ninguna, pero le ruego que no se la lleve, porque me consta que está haciendo mucho bien..."

Cierto que no pedí permiso a la jerarquía para levantar aquel pequeño templete calificado por el Sr.Puchol de gran templo, porque entiendo que en cualquier terreno particular se puede levantar un altar o oratorio dedicado a cualquier santo que figura en el santoral, y el Arcángel San Miguel figura Diferente hubiera sido si mi intención hubiese sido la de celebrar cultos, aunque me consta que los garabandalistas que suben y celebran la Santa Misa con frecuencia cuentan con todos los permisos y autorizaciones pertinentes. y en cualquier caso ya no es responsabilidad mía ni culpa del que se gastó bastante dinero con el exclusivo objeto de obedecer a la Viren, realizando a tal efecto una capilla en un jardín o finca particular y en honor de un arcángel de la Iglesia Católica.

Por eso entiendo que calificar el Obispo Puchol de gran templo la capilla a San Miguel, es tanto como calificar la bañera de una casa particular de excepcional piscina olímpica.

Todo lo resumido lo expongo con detalle en la nueva edición del libro a punto de poder ofrecer a nuestros clientes, que en principio pienso titular así: "El misterio de Garabandal a punto de aclararse', título acompañado de dos frases complementarias que dirán: "Las videntes eran autenticas" y "Los acontecimientos anunciados se precipitan".

Las diferentes notas condenatorias y a la vez contradictorias entre si, de los diferentes obispos. que a un ritmo de un alio y cinco meses de promedio. al frente de la Diócesis, se sucedieron en nueve años, justifica, unido al proceder inamisible de no admitir en el proceso de investigación de tan trascendental caso, a ninguna persona dispuesta a dejar constancia de una afirmación a favor de las apariciones, ha justificado plenamente que se retrase en el tiempo la llegada del Aviso y el Milagro, que sin embargo. intuirnos y creemos tener pruebas para demostrar2 que están a punto de llegar, pues lo que la Virgen promete se cumple siempre. En el libro lo intentamos demostrar plenamente.
Aclaración obligada ante un artículo sobre Garabandal

Por Francisco Sánchez-Ventura

Contestando a mi buen amigo Plácido Ruiloba, y dando por olvidadas sus palabras de ataque personal, quiero decirle lo siguiente;

Primero. - Que el primer mensaje o mensaje original que escribió la vidente Conchita González, me lo entregó a mi para que se lo llevase, personalmente, al obispo de Zaragoza, Monseñor Cantero Cuadrado, que me pidió subiera el 18 de junio de 1965 para que le informase después, debidamente, de lo ocurrido en ese día, sin duda justificado por mi solicitud de un "imprimatur" a fin de editar mi libro.

Segundo.- Que ciertamente en dicho primer mensaje no existía la alusión a los obispos y cardenales, pues solo se decía en él "que los sacerdotes iban por el camino de la perdición y arrastraban muchas almas".

El Padre Luna, al escuchar una cinta magnetofónica y comprobar que la niña preguntaba sorprendida; "¿Cómo; obispos y cardenales también?.. "-Y luego hacía alusión a una cita para el 2 de julio, que en mi nueva versión del libro, a punto de editarse, aclararé, pues considero de trascendental importancia- le preguntó a Conchita el origen de tal pregunta

Tercero. - Ella le explicó los motivos, respondiendo que como también los obispos y cardenales eran sacerdotes, quiso evitar, con el mensaje, el que pudiera sentirse molesto el Arzobispo de Zaragoza, a quien iba destinado aquel primer ejemplar, por cuya razón suprimió la frase

Cuarto.- Que lo que escuchó el Padre Luna sobre esta alusión citada respecto "a los obispos y cardenales" fue oída y comentada a sí mismo por un gran grupo de personas, y a nadie sorprendió esta afirmación, pues a todos nos consta que es verdad comprobada que existen "numerosos obispos y cardenales que van por ese mal camino" , lo que a nadie puede sorprender hoy día, ni tampoco entonces

Quinto. - Por otra parte tachar a un sacerdote ejemplar, como el Padre Luna, después de muerto, de haberse inventado la frase para atacar a sus superiores en la jerarquía, parece algo inadmisible, y solo se consigue con ello ofender a un muerto y perjudicar a una causa a la que tan vinculada esta' D.Plácido Ruiloba, testigo excepcional de estas apariciones

Sexto. - Que la frase en cuestión ha sido recogida por todos los autores de todos los libros que se han escrito sobre estas manifestaciones excepcionales2 traducidas además a un montón de idiomas. Lo testifico como autor del primer libro que se publicó respecto a las mismas, y que llevaba por título "Las Apariciones no son un mito1', y que luego amplié también con el titulado "El interrogante de Garabandal", del que se hicieron numerosas versiones, completando la serie con "La Incógnita" de estos hechos y otro sobre "Las negaciones de las niñas" Pero aparte de figurar la frase discutida en mis libros, insistimos en que fue recogida también por todos los autores de prestigio. desde luego muy superiores en preparación a mi pobre firma, que han escrito sobre el particular. como el P.Laffineur, Monseñor Eusebio García de Pesquera, el P.Porro, José M~ de Dios, Eduardo López Padilla, M8 Josefa Villa de Gallego. y una larga serie de autores destacados sobre el tema que no merecen ser tratados como me trata a mí, el amigo Plácido, de "manipulador y falsario, virtuoso de la imaginación y de afán de pecar de protagonismo". quizás los únicos defectos que no tengo ni he tenido nunca (considerados al menos desde mi punto de vista).

Séptimo.- Que el P.Luna no pudo escuchar la cinta sobre el tema él solo, y afirmar con mala intención, la existencia de una rectificación tan auténtica, por lo que tengo que creer. antes de propagar una mentira tan grave, que la frase sobre la situación de la jerarquía, comprobada como real en aquellos tiempos y más todavía ahora, responde a una gran verdad, que Conchita tenía que haber rectificado y calificado de falsa, al menos posteriormente, lo que no hizo nunca

Octavo. - ¿Por qué en el magnetofón de D.Plácido Ruiloba no figura la frase, según nos dice ahora?. Las posibles explicaciones pueden ser varias. pues como él mismo reconoce manejaba un magnetofón que luego cambió por otro mejor, momento en que pudo dejar de grabarse en ninguno de los dos. Pero también puede ocurrir que se produjera una psicofonia, como la que se dió al pedirle a la Virgen que hablara por el micrófono y durante un corto tiempo muchos escucharon la respuesta con la, voz de la Virgen, que decía "No, Yo no hablo", hecho testificado por varias personas y hasta por las propias videntes, palabras que luego se borraron solas; e incluso cabe la posibilidad de que alguien, después de escucharla, borrase la alusión a los cardenales y obispos sin querer. por torpe manejo del aparato o bien intencionadamente

En vísperas de sacar una nueva versión de un libro sobre Garabandal, donde explico el por qué han pasado tantos años sin que llegase el Aviso y el Milagro prometidos, afirmo, que como l& Virgen no miente, y lo que promete lo cumple siempre, ~ muy próxima la llegada de los acontecimientos anunciados, conforme nos llegan también los mismos pronósticos reiterados por otros conductos.

El libro, en principio, espero titularlo así:

"Se aclara el misterio de las apariciones de Garabandal"

"Las videntes eran auténticas"

"Los acontecimientos se precipitan"

Y lo editará la Fundación María Mensajera de Zaragoza.

Pido perdón, a D.Plácido Ruiloba, por contestar con argumentos auténticos a falsos ataques, pues si el proclamar mi verdad ha podido molestar al más excepcional testigo de Garabandal, observemos que los más importante son también los más tentados, y en consecuencia los que más se equivocan. Estoy seguro que este es el motivo de tan disparatado informe, en contra de lo que tan dignamente ha sabido representar siempre.

Thursday, April 20, 2006

No debemos juzgar nunca a las personas, pero sí sus hechos, si estos fuesen contrarios a la Sagrada Escritura o a la tradición

Fundación María Mensajera

El Papa es el Jefe de la Iglesia, el que tiene las llaves y potestad de nuestra Casa: la Iglesia; él es el Santo Padre, el Jefe de esa Gran Familia que formamos todos los cristianos; el Vicario o representante de Cristo en la tierra.

El Papa debe ser para nosotros en lo espiritual, lo mismo que nuestros padres de la tierra. Y al igual que a ellos, le debemos nuestro respeto y todo nuestro amor; y si -algunas o muchas veces- hacen cosas no claras, que no entendemos, y que pudieran incluso no ser conformes con la Verdad objetiva, debemos creer que lo hacen siempre de buena fe y por el bien nuestro, por el bien de sus hijos.

Todo esto lo digo, a modo de introducción, porque algunos pocos suscriptores (entre ellos algún "vidente") se han rasgado las vestiduras por algunos artículos nuestros, relacionados con la "Jornada mundial de oración de las religiones" y nos han dicho que juzgamos al Santo Padre cuando manifestamos nuestra postura. Hay que aclarar que nosotros no juzgamos las intenciones de los organizadores del acto de Asís sino los hechos. Las intenciones pertenecen al fuero interno de la persona. Nadie, salvo Dios, puede conocer con certeza las intenciones del que obra u organiza un acto. La buena fe se debe presumir siempre, y nadie puede saber lo que cada uno de nosotros hubiésemos hecho en sus circunstancias. Por eso nosotros no juzgamos jamás la intención de nadie, y mucho menos la de nuestro Papa.

Pero una cosa es la intención del que actúa, que puede ser buena y sincera, y otra es el hecho en sí mismo. Nosotros no condenamos al errado, sino el error. "El error no es objeto de derecho", decía Pío XII. No condenamos al marxista, sino al Marxismo... No juzgamos la intención del que convocó el acto de Asís del 24 de enero del 2002, que seguramente habrá sido por razones políticas muy respetables, sino el error, es decir, el acto religioso en sí de querer obtener de Dios el bien de la paz por la oración de todas las falsas religiones. Y este hecho sí que lo juzgamos y censuramos porque es erróneo y contrario a la Sagrada Escritura, a la Tradición, a los Diez mandamientos y al Magisterio de todos los Papas desde el Apóstol Pedro hasta nuestros días, hasta que se enarboló con el Concilio Vaticano II la bandera del actual Ecumenismo.

Invitar a esas religiones a rezar es invitarlas a realizar un acto que Dios reprueba y condena en el primer mandamiento: "a un solo Dios adorarás". Es llevar a error a los adeptos de esas religiones y confirmarlos en su ignorancia y su desgraciado estado. Fue Dios quien expresó por boca de su apóstol Pablo, lo que sigue: "No os unáis en yunta desigual con los infieles. ¿Qué consorcio hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué comunidad entre la luz y las tinieblas? ¿Qué concordia entre Cristo y Belial? ¿Qué parte del creyente con el infiel? ¿Qué concierto entre el templo de Dios y los ídolos?" (II Corintios 6, 14-16) .

El Papa Juan Pablo II convocó a las grandes religiones del mundo, y en particular a los musulmanes, para una gran reunión de oración. Observen, queridos hermanos, que el problema no está en la oración individual del hombre en su relación personal con Dios creador, sino en la convocatoria oficial que se ha hecho de Oración de las distintas religiones en cuanto tales, con su propio rito que se dirige a su propia divinidad. Y esto es escandaloso porque en la Sagrada Escritura, sobre todo en el Nuevo Testamento, se nos enseña que Dios sólo tiene por agradable la oración de Aquel que estableció como único mediador entre él y los hombres; y que esta oración únicamente se encuentra en la verdadera religión. Las demás, y en particular la idolatría, le son abominables.

¿Cómo se pretende entonces que las religiones que ignoran al verdadero Dios puedan obtener algo de él?. Acaso no dijo el Apóstol Pedro: "Ningún otro nombre nos ha sido dado bajo el cielo por el cual podamos ser salvos" (Hech. 4, 12). ¿Se atreverá alguien a recordar estas verdades elementales a los invitados ajenos al cristianismo?. Más bien no, se teme molestarlos e incomodarlos con afirmaciones semejantes.

Porque una cosa es el establecimiento de la paz civil (o política) entre las naciones mediante congresos, debates y medidas diplomáticas, con la intevención de personas influyentes de las distintas naciones y religiones, y otra -repetimos- la pretensión de querer obtener de Dios el bien de la paz por la oración de todas las falsas religiones. Porque esas falsas religiones, tal y como dice San Pablo, rezan a "dioses extranjeros" que no son otros que los demonios. "Antes bien -dice San Pablo- lo que sacrifican los gentiles, a los demonios y no a Dios lo sacrifican. Y no quiero yo que vosotros tengáis parte con los demonios. No podéis beber el cáliz del Señor y el cáliz de los demonios. No podéis tener parte en el mesa del Señor y en la mesa de los demonios" (I Cor. 10, 20-21)

Por tanto, la fe de la Iglesia, definida por la Iglesia de siempre, es la siguiente:

No sólo hay un único y verdadero Dios -"de manera que son inexcusables quienes lo ignoran" (Rom. 1,20)- sino también un único mediador (I Tim. 2, 5) y único embajador acepto ante Dios, que intercede sin cesar por nosotros (Hebr. 7, 25). Las religiones que rechazan explícitamente la divinidad de Cristo, como por ejemplo el Judaísmo o el Islam, están condenadas al fracaso en sus oraciones a causa de un error fundamental. "¿Quién es el embustero -dice el Apóstol Juan- sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco tiene al Padre" (I Juan 2, 22-23).

A pesar de las apariencias monoteístas no tenemos el mismo Dios, ni tenemos el mismo Mediador. Y sólo la Esposa mística de Cristo (Ef. 5, 32) tiene las prerrogativas para obtener de Dios, en nombre de Jesucristo, todo bien y en particular el bien de la paz. Esta es la fe de la Iglesia enseñada y creída en todos los tiempos y en todas las épocas. Y no se trata en modo alguno de una cuestión de intolerancia o de desprecio del prójimo sino del rigor de la verdad. "Nadie viene al Padre sino por Mí" (Jn. 14, 6)

Establecer un acto y conducir a actos que ya no expresan esto es un error, a pesar de la buena fe de los organizadores. Es ofender en realidad a Dios Padre y a Aquel en quien puso El Padre sus complacencias (Mc. 9, 7), Nestro Señor Jesucristo.

¿Cómo podrían ser escuchados por Dios quienes rechazan esta mediación, tal y como los judíos y musulmanes hacen explícitamente al rechazar su divinidad?. Y lo mismo habría que decir de quienes rechazan para la Iglesia el papel de mediadora.

OBJECIONES A ESTA VERDAD DE SIEMPRE ENSEñADA

Se suele decir como objeción de lo que aquí afirmamos, que "Toda oración auténtica viene del Espíritu Santo que habita misteriosamente en cada alma".

En primer lugar: ¿qué es oración auténtica? ¿Cuál es el sentido correcto de la palabra "auténtica"?. ¿Es oración auténtica la que reza un budista ante el ídolo de Buda o la de un brujo fumando la pipa de la paz?. ¿Viene del Espíritu Santo la oración de los terroristas musulmanes?

De ninguna manera. Sólo es auténtica la verdadera oración, es decir, la que se dirige al verdadero Dios. Sería un abuso calificar de auténtica la oración de aquel que se dirige al demonio o la del terrorista que se estrelló contra la torre de Manhattan. ¿Tendremos que declararlas también como auténticas? ¿acaso no estaban convencidos de actuar bien? ¿acaso no actuaban con sinceridad?. Es por lo tanto evidente que la visión subjetiva no basta para que una oración sea auténtica.

En cuanto a la segunda parte de la frase, la que dicen de que "el Espíritu Santo habita misteriosamente en cada alma" es falsa. La palabra "misteriosamente" puede ser engañosa. La realidad es que en la teología católica se enseña dogmáticamente que la inhabitación del Espíritu Santo está directamente unida a la recepción de la gracia santificante, la cual se consigue con el Sacramento del Bautismo o se recupera con el de la Penitencia. Observen cómo en el bautismo, por ejemplo, se ordena al demonio que abandone esa alma para dar lugar al Espíritu Santo, prueba evidente e inequivoca de que el Espíritu Santo no habitaba antes de ello en esa alma.

Otra objeción que se predica es que hay mucho bien en las otras religiones y que, puesto que el bien sólo puede venir de Dios, Dios actúa en las otras religiones. Es un sofisma basado en la no distinción real entre el orden natural y el orden sobrenatural, porque es evidente que cuando se habla de una acción de Dios en una religión se entiende de una obra de salvación. Es decir que Dios salva por su gracia, y la gracia es sobrenatural. Pero el bien del que se hace mención como presente en las otras religiones (al menos en las no cristianas) no es sino un bien natural, y en esto Dios sólo actúa como creador que da el ser a todas las cosas y no como salvador.

Con estas ideas democráticas y liberales se llaga a la mayor de las confusiones: la de hacer creer que cualquier religión puede finalmente obtener de Dios los mayores bienes. Es un engaño enorme y grotesco, basado en no creer en el fondo que Cristo insituyese una sola Iglesia y pusiese en Pedro su fundamento. Sólo hay Una Iglesia Santa de inspiración divina, fundada por el Señor; las demás iglesias, aunque sean cristianas y tengan por ello parte de la verdad revelada, son creadas por hombres, que apostataron o cayeron en la herejía.
Apocalipsis

(por Victoriano Domingo Loren)

LAS SEÑALES CONCRETAS DEL FIN

Terminábamos nuestro artículo anterior preguntándonos sobre los signos que el propio Cristo señalara como precursores de su segunda venida, los cuales habrían de anunciarnos su regreso de la misma manera que los brotes de la higuera anuncian la llegada del estío. Ya anticipamos entonces que el texto de los Evangelios era oscuro y difícil de desentrañar. Pero los teólogos y Padres de la Iglesia, del estudio conjunto del nuevo Testamento, han llegado al a conclusión de que los mismos se reducen principalmente a tres:

1) La predicación del Evangelio en todo el mundo.

2) La Discessio, o apostasía general, y

3) La vuelta de Jerusalén a manos de los judíos y la conversión del pueblo elegido.

Comentemos brevemente cada una de ellas, junto con los textos escriturísticos que les sirven de apoyo, y veamos cómo anda su cumplimiento.

Primera señal: LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN TODO EL MUNDO.

Tiene su fundamento en estas palabras de Jesús, que nos transmite San Mateo (24, 14):

" Será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin. "

Y vuelve a recalcarse en los Hechos de los Apóstoles, donde por boca de San Lucas se anuncia esta predicción del Señor:

" Y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda la Judea, en Samaria y hasta los extremos de la tierra. " (1, 8).

A la vista de estas palabras tan claras, resulta un tanto desconcertante el pánico apocalíptico que hemos visto desencadenarse en varias ocasiones sobre la Humanidad. Si el Evangelio aún no había sido anunciado ¿cómo podían esperar y temer el retorno del Señor?. Sólo el desconocimiento de la extensión y amplitud del mundo pudo motivar tamaño error. Los hombres del imperio romano, los del año mil, los que vivieron el Cisma de Occidente y los que contemplaron la época de profanación de la Religión, que supone el Renacimiento, creían que nuestro planeta era de dimensiones mucho más reducidas que las reales. América y sus millones de hombres irredentos, a los que no había llegado noticia del mensaje, eran desconocidos. El descubrimiento del nuevo mundo tuvo lugar en el año 1492, bajo el pontificado de Alejandro VI, y fue este Papa, sensual y ambicioso, español de nacimiento, quien condenó e hizo quemar a Savonarola, portavoz principal de los terrores del fin. A partir de entonces, asistimos a una mitigación de la tensión escatológica. Recuerdan ya los hombres la "señal" que estudiamos, que ha de ser previa a la inminencia del fin, y amortiguados sus temores, comienzan a dilatar la esperanza en el segundo retorno. Cada día se van descubriendo nuevas tierras y nuevos hombres que no conocen el Evangelio. El fin de los tiempos, deducen, está muy lejano aún.

Pero hoy la tierra ha sido descubierta por entero. Sólo algunas tribus perdidas faltan por incorporar al mundo civilizado. El Evangelio está prácticamente predicado en todo el mundo, y los hombres, casi en su totalidad, conocen la sustancia de la predicación de Jesús. Saben que existió un hombre, Jesús-Enmanuel, de la raza judía, que afirmó ser el Hijo de Dios, que sufrió tormento y persecución en el suplicio de la cruz y que, al tercer día de su muerte, resucitó. Todos tienen noticia de la esencia de su mensaje: que hay un Dios creador, al que el hombre debe adoración y alabanza; que debemos amar a nuestros semejantes, por cuya redención él murió, y que algún día sobrevendrá el fin, y todos seremos juzgados según nuestras obras, gozando de infinita bienaventuranza los elegidos y ardiendo en el fuego eterno los que se condenen. Todos conocen que hay una Iglesia, que se dice fundada por él, y que es la depositaria de su doctrina. La blanca figura del Vicario de Cristo es conocida en su función por los hombres de toda la tierra.

El Papa actual ha cruzado los continente, ha visitado Asia, ¡frica y América del Norte y del Sur. Antes las naciones Unidas, representación simbólica de todas las naciones de la tierra -salvo China-, el Evangelio ha sido predicado. Y no deja de ser desconcertante el releer las palabras que Paulo VI dirigió a los representantes de todas las naciones. Pues así les dijo:

" Conocéis nuestra misión: somos portadores de un mensaje para toda la humanidad... Nosotros tenemos conciencia de vivir un instante privilegiado -por breve que sea- en que se cumple el deseo que llevamos en el corazón hace casi veinte siglos... Celebramos aquí el epílogo de una laboriosa peregrinación en busca de un coloquio con el mundo entero desde el día en que se nos ordenó: "Id, llevad la buena nueva a todas las naciones". Vosotros sois quienes representáis a todas las naciones."

El empleo de la palabra "epílogo", que hemos subrayado, ¿no nos autoriza a sostener que Paulo VI estima cumplida con su gesto la primera de las condiciones necesarias para la segunda venida, que ISAÕAS expresó también con estas palabras: " Por toda la tierra. ("Vosotros sois los representantes de todas las naciones"), se ha de extender su voz y hasta los confines del orbe su pregón. "?

¿Podemos nosotros también, a la vista de lo transcrito, tener por cumplida la primera de las condiciones?. Creemos, en verdad, que la respuesta afirmativa se impone por sí sola. Hay por otra parte, en la humanidad que nos rodea, una evidente expectativa de fin. Los grandes historiadores de la humanidad -Spengler, Toynbee...- hablan todos de crisis, de ocaso, de fin de nuestra civilización. Una sensación de angustia aletea sobre toda la tierra. Sabemos que nuestro mundo se asienta sobre un polvorín, que en cualquier momento puede hacerlo saltar hecho millones de trozos. No es preciso que el fuego que ha de purificar todas las cosas, al decir de San Pedro (11, 3, 10), baje del cielo. El ingenio del hombre dispone de medios más que suficientes para abrasar la tierra.

Esta angustia trata de ser callada por los medios generales de difusión, y disimulada tras de un hedonismo superficial y absorbente. Pero a cualquier observador imparcial no se le oculta la extensión y profundidad del mal. Pese a las tesis oficiales que hablan de un porvenir amplio, dilatadísimo y muy feliz, apenas iniciado, la sicosis escatológica del mundo es una realidad. A la vista de la propia descomposición de la Iglesia, que se trata de ocultar bajo el eufemismo que habla de una " crisis de crecimiento ", una sensación de malestar y de angustia se apodera del pueblo fiel.

Pero hay un hecho aún más significativo. Cuantas veces amenazó en siglos anteriores resquebrajarse el edificio eclesial, los hombres se entregaron masivamente a la mortificación, para aplacar la cólera de Dios. Hoy ante una situación análoga, la humanidad, desconcertada, se refugia en el placer. ¡Qué pocos movimientos de penitencia existen en el mundo!. ¡Cuán olvidada está necesaria e imprescindible labor de expiación!.

Pero, sin querer, nos estamos adentrando en la segunda de las señales del fin, la DISCESSIO o APOSTASÕA GENERAL, que será objeto de estudio en el capítulo siguiente.