Thursday, April 20, 2006

No debemos juzgar nunca a las personas, pero sí sus hechos, si estos fuesen contrarios a la Sagrada Escritura o a la tradición

Fundación María Mensajera

El Papa es el Jefe de la Iglesia, el que tiene las llaves y potestad de nuestra Casa: la Iglesia; él es el Santo Padre, el Jefe de esa Gran Familia que formamos todos los cristianos; el Vicario o representante de Cristo en la tierra.

El Papa debe ser para nosotros en lo espiritual, lo mismo que nuestros padres de la tierra. Y al igual que a ellos, le debemos nuestro respeto y todo nuestro amor; y si -algunas o muchas veces- hacen cosas no claras, que no entendemos, y que pudieran incluso no ser conformes con la Verdad objetiva, debemos creer que lo hacen siempre de buena fe y por el bien nuestro, por el bien de sus hijos.

Todo esto lo digo, a modo de introducción, porque algunos pocos suscriptores (entre ellos algún "vidente") se han rasgado las vestiduras por algunos artículos nuestros, relacionados con la "Jornada mundial de oración de las religiones" y nos han dicho que juzgamos al Santo Padre cuando manifestamos nuestra postura. Hay que aclarar que nosotros no juzgamos las intenciones de los organizadores del acto de Asís sino los hechos. Las intenciones pertenecen al fuero interno de la persona. Nadie, salvo Dios, puede conocer con certeza las intenciones del que obra u organiza un acto. La buena fe se debe presumir siempre, y nadie puede saber lo que cada uno de nosotros hubiésemos hecho en sus circunstancias. Por eso nosotros no juzgamos jamás la intención de nadie, y mucho menos la de nuestro Papa.

Pero una cosa es la intención del que actúa, que puede ser buena y sincera, y otra es el hecho en sí mismo. Nosotros no condenamos al errado, sino el error. "El error no es objeto de derecho", decía Pío XII. No condenamos al marxista, sino al Marxismo... No juzgamos la intención del que convocó el acto de Asís del 24 de enero del 2002, que seguramente habrá sido por razones políticas muy respetables, sino el error, es decir, el acto religioso en sí de querer obtener de Dios el bien de la paz por la oración de todas las falsas religiones. Y este hecho sí que lo juzgamos y censuramos porque es erróneo y contrario a la Sagrada Escritura, a la Tradición, a los Diez mandamientos y al Magisterio de todos los Papas desde el Apóstol Pedro hasta nuestros días, hasta que se enarboló con el Concilio Vaticano II la bandera del actual Ecumenismo.

Invitar a esas religiones a rezar es invitarlas a realizar un acto que Dios reprueba y condena en el primer mandamiento: "a un solo Dios adorarás". Es llevar a error a los adeptos de esas religiones y confirmarlos en su ignorancia y su desgraciado estado. Fue Dios quien expresó por boca de su apóstol Pablo, lo que sigue: "No os unáis en yunta desigual con los infieles. ¿Qué consorcio hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué comunidad entre la luz y las tinieblas? ¿Qué concordia entre Cristo y Belial? ¿Qué parte del creyente con el infiel? ¿Qué concierto entre el templo de Dios y los ídolos?" (II Corintios 6, 14-16) .

El Papa Juan Pablo II convocó a las grandes religiones del mundo, y en particular a los musulmanes, para una gran reunión de oración. Observen, queridos hermanos, que el problema no está en la oración individual del hombre en su relación personal con Dios creador, sino en la convocatoria oficial que se ha hecho de Oración de las distintas religiones en cuanto tales, con su propio rito que se dirige a su propia divinidad. Y esto es escandaloso porque en la Sagrada Escritura, sobre todo en el Nuevo Testamento, se nos enseña que Dios sólo tiene por agradable la oración de Aquel que estableció como único mediador entre él y los hombres; y que esta oración únicamente se encuentra en la verdadera religión. Las demás, y en particular la idolatría, le son abominables.

¿Cómo se pretende entonces que las religiones que ignoran al verdadero Dios puedan obtener algo de él?. Acaso no dijo el Apóstol Pedro: "Ningún otro nombre nos ha sido dado bajo el cielo por el cual podamos ser salvos" (Hech. 4, 12). ¿Se atreverá alguien a recordar estas verdades elementales a los invitados ajenos al cristianismo?. Más bien no, se teme molestarlos e incomodarlos con afirmaciones semejantes.

Porque una cosa es el establecimiento de la paz civil (o política) entre las naciones mediante congresos, debates y medidas diplomáticas, con la intevención de personas influyentes de las distintas naciones y religiones, y otra -repetimos- la pretensión de querer obtener de Dios el bien de la paz por la oración de todas las falsas religiones. Porque esas falsas religiones, tal y como dice San Pablo, rezan a "dioses extranjeros" que no son otros que los demonios. "Antes bien -dice San Pablo- lo que sacrifican los gentiles, a los demonios y no a Dios lo sacrifican. Y no quiero yo que vosotros tengáis parte con los demonios. No podéis beber el cáliz del Señor y el cáliz de los demonios. No podéis tener parte en el mesa del Señor y en la mesa de los demonios" (I Cor. 10, 20-21)

Por tanto, la fe de la Iglesia, definida por la Iglesia de siempre, es la siguiente:

No sólo hay un único y verdadero Dios -"de manera que son inexcusables quienes lo ignoran" (Rom. 1,20)- sino también un único mediador (I Tim. 2, 5) y único embajador acepto ante Dios, que intercede sin cesar por nosotros (Hebr. 7, 25). Las religiones que rechazan explícitamente la divinidad de Cristo, como por ejemplo el Judaísmo o el Islam, están condenadas al fracaso en sus oraciones a causa de un error fundamental. "¿Quién es el embustero -dice el Apóstol Juan- sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco tiene al Padre" (I Juan 2, 22-23).

A pesar de las apariencias monoteístas no tenemos el mismo Dios, ni tenemos el mismo Mediador. Y sólo la Esposa mística de Cristo (Ef. 5, 32) tiene las prerrogativas para obtener de Dios, en nombre de Jesucristo, todo bien y en particular el bien de la paz. Esta es la fe de la Iglesia enseñada y creída en todos los tiempos y en todas las épocas. Y no se trata en modo alguno de una cuestión de intolerancia o de desprecio del prójimo sino del rigor de la verdad. "Nadie viene al Padre sino por Mí" (Jn. 14, 6)

Establecer un acto y conducir a actos que ya no expresan esto es un error, a pesar de la buena fe de los organizadores. Es ofender en realidad a Dios Padre y a Aquel en quien puso El Padre sus complacencias (Mc. 9, 7), Nestro Señor Jesucristo.

¿Cómo podrían ser escuchados por Dios quienes rechazan esta mediación, tal y como los judíos y musulmanes hacen explícitamente al rechazar su divinidad?. Y lo mismo habría que decir de quienes rechazan para la Iglesia el papel de mediadora.

OBJECIONES A ESTA VERDAD DE SIEMPRE ENSEñADA

Se suele decir como objeción de lo que aquí afirmamos, que "Toda oración auténtica viene del Espíritu Santo que habita misteriosamente en cada alma".

En primer lugar: ¿qué es oración auténtica? ¿Cuál es el sentido correcto de la palabra "auténtica"?. ¿Es oración auténtica la que reza un budista ante el ídolo de Buda o la de un brujo fumando la pipa de la paz?. ¿Viene del Espíritu Santo la oración de los terroristas musulmanes?

De ninguna manera. Sólo es auténtica la verdadera oración, es decir, la que se dirige al verdadero Dios. Sería un abuso calificar de auténtica la oración de aquel que se dirige al demonio o la del terrorista que se estrelló contra la torre de Manhattan. ¿Tendremos que declararlas también como auténticas? ¿acaso no estaban convencidos de actuar bien? ¿acaso no actuaban con sinceridad?. Es por lo tanto evidente que la visión subjetiva no basta para que una oración sea auténtica.

En cuanto a la segunda parte de la frase, la que dicen de que "el Espíritu Santo habita misteriosamente en cada alma" es falsa. La palabra "misteriosamente" puede ser engañosa. La realidad es que en la teología católica se enseña dogmáticamente que la inhabitación del Espíritu Santo está directamente unida a la recepción de la gracia santificante, la cual se consigue con el Sacramento del Bautismo o se recupera con el de la Penitencia. Observen cómo en el bautismo, por ejemplo, se ordena al demonio que abandone esa alma para dar lugar al Espíritu Santo, prueba evidente e inequivoca de que el Espíritu Santo no habitaba antes de ello en esa alma.

Otra objeción que se predica es que hay mucho bien en las otras religiones y que, puesto que el bien sólo puede venir de Dios, Dios actúa en las otras religiones. Es un sofisma basado en la no distinción real entre el orden natural y el orden sobrenatural, porque es evidente que cuando se habla de una acción de Dios en una religión se entiende de una obra de salvación. Es decir que Dios salva por su gracia, y la gracia es sobrenatural. Pero el bien del que se hace mención como presente en las otras religiones (al menos en las no cristianas) no es sino un bien natural, y en esto Dios sólo actúa como creador que da el ser a todas las cosas y no como salvador.

Con estas ideas democráticas y liberales se llaga a la mayor de las confusiones: la de hacer creer que cualquier religión puede finalmente obtener de Dios los mayores bienes. Es un engaño enorme y grotesco, basado en no creer en el fondo que Cristo insituyese una sola Iglesia y pusiese en Pedro su fundamento. Sólo hay Una Iglesia Santa de inspiración divina, fundada por el Señor; las demás iglesias, aunque sean cristianas y tengan por ello parte de la verdad revelada, son creadas por hombres, que apostataron o cayeron en la herejía.
Apocalipsis

(por Victoriano Domingo Loren)

LAS SEÑALES CONCRETAS DEL FIN

Terminábamos nuestro artículo anterior preguntándonos sobre los signos que el propio Cristo señalara como precursores de su segunda venida, los cuales habrían de anunciarnos su regreso de la misma manera que los brotes de la higuera anuncian la llegada del estío. Ya anticipamos entonces que el texto de los Evangelios era oscuro y difícil de desentrañar. Pero los teólogos y Padres de la Iglesia, del estudio conjunto del nuevo Testamento, han llegado al a conclusión de que los mismos se reducen principalmente a tres:

1) La predicación del Evangelio en todo el mundo.

2) La Discessio, o apostasía general, y

3) La vuelta de Jerusalén a manos de los judíos y la conversión del pueblo elegido.

Comentemos brevemente cada una de ellas, junto con los textos escriturísticos que les sirven de apoyo, y veamos cómo anda su cumplimiento.

Primera señal: LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN TODO EL MUNDO.

Tiene su fundamento en estas palabras de Jesús, que nos transmite San Mateo (24, 14):

" Será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin. "

Y vuelve a recalcarse en los Hechos de los Apóstoles, donde por boca de San Lucas se anuncia esta predicción del Señor:

" Y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda la Judea, en Samaria y hasta los extremos de la tierra. " (1, 8).

A la vista de estas palabras tan claras, resulta un tanto desconcertante el pánico apocalíptico que hemos visto desencadenarse en varias ocasiones sobre la Humanidad. Si el Evangelio aún no había sido anunciado ¿cómo podían esperar y temer el retorno del Señor?. Sólo el desconocimiento de la extensión y amplitud del mundo pudo motivar tamaño error. Los hombres del imperio romano, los del año mil, los que vivieron el Cisma de Occidente y los que contemplaron la época de profanación de la Religión, que supone el Renacimiento, creían que nuestro planeta era de dimensiones mucho más reducidas que las reales. América y sus millones de hombres irredentos, a los que no había llegado noticia del mensaje, eran desconocidos. El descubrimiento del nuevo mundo tuvo lugar en el año 1492, bajo el pontificado de Alejandro VI, y fue este Papa, sensual y ambicioso, español de nacimiento, quien condenó e hizo quemar a Savonarola, portavoz principal de los terrores del fin. A partir de entonces, asistimos a una mitigación de la tensión escatológica. Recuerdan ya los hombres la "señal" que estudiamos, que ha de ser previa a la inminencia del fin, y amortiguados sus temores, comienzan a dilatar la esperanza en el segundo retorno. Cada día se van descubriendo nuevas tierras y nuevos hombres que no conocen el Evangelio. El fin de los tiempos, deducen, está muy lejano aún.

Pero hoy la tierra ha sido descubierta por entero. Sólo algunas tribus perdidas faltan por incorporar al mundo civilizado. El Evangelio está prácticamente predicado en todo el mundo, y los hombres, casi en su totalidad, conocen la sustancia de la predicación de Jesús. Saben que existió un hombre, Jesús-Enmanuel, de la raza judía, que afirmó ser el Hijo de Dios, que sufrió tormento y persecución en el suplicio de la cruz y que, al tercer día de su muerte, resucitó. Todos tienen noticia de la esencia de su mensaje: que hay un Dios creador, al que el hombre debe adoración y alabanza; que debemos amar a nuestros semejantes, por cuya redención él murió, y que algún día sobrevendrá el fin, y todos seremos juzgados según nuestras obras, gozando de infinita bienaventuranza los elegidos y ardiendo en el fuego eterno los que se condenen. Todos conocen que hay una Iglesia, que se dice fundada por él, y que es la depositaria de su doctrina. La blanca figura del Vicario de Cristo es conocida en su función por los hombres de toda la tierra.

El Papa actual ha cruzado los continente, ha visitado Asia, ¡frica y América del Norte y del Sur. Antes las naciones Unidas, representación simbólica de todas las naciones de la tierra -salvo China-, el Evangelio ha sido predicado. Y no deja de ser desconcertante el releer las palabras que Paulo VI dirigió a los representantes de todas las naciones. Pues así les dijo:

" Conocéis nuestra misión: somos portadores de un mensaje para toda la humanidad... Nosotros tenemos conciencia de vivir un instante privilegiado -por breve que sea- en que se cumple el deseo que llevamos en el corazón hace casi veinte siglos... Celebramos aquí el epílogo de una laboriosa peregrinación en busca de un coloquio con el mundo entero desde el día en que se nos ordenó: "Id, llevad la buena nueva a todas las naciones". Vosotros sois quienes representáis a todas las naciones."

El empleo de la palabra "epílogo", que hemos subrayado, ¿no nos autoriza a sostener que Paulo VI estima cumplida con su gesto la primera de las condiciones necesarias para la segunda venida, que ISAÕAS expresó también con estas palabras: " Por toda la tierra. ("Vosotros sois los representantes de todas las naciones"), se ha de extender su voz y hasta los confines del orbe su pregón. "?

¿Podemos nosotros también, a la vista de lo transcrito, tener por cumplida la primera de las condiciones?. Creemos, en verdad, que la respuesta afirmativa se impone por sí sola. Hay por otra parte, en la humanidad que nos rodea, una evidente expectativa de fin. Los grandes historiadores de la humanidad -Spengler, Toynbee...- hablan todos de crisis, de ocaso, de fin de nuestra civilización. Una sensación de angustia aletea sobre toda la tierra. Sabemos que nuestro mundo se asienta sobre un polvorín, que en cualquier momento puede hacerlo saltar hecho millones de trozos. No es preciso que el fuego que ha de purificar todas las cosas, al decir de San Pedro (11, 3, 10), baje del cielo. El ingenio del hombre dispone de medios más que suficientes para abrasar la tierra.

Esta angustia trata de ser callada por los medios generales de difusión, y disimulada tras de un hedonismo superficial y absorbente. Pero a cualquier observador imparcial no se le oculta la extensión y profundidad del mal. Pese a las tesis oficiales que hablan de un porvenir amplio, dilatadísimo y muy feliz, apenas iniciado, la sicosis escatológica del mundo es una realidad. A la vista de la propia descomposición de la Iglesia, que se trata de ocultar bajo el eufemismo que habla de una " crisis de crecimiento ", una sensación de malestar y de angustia se apodera del pueblo fiel.

Pero hay un hecho aún más significativo. Cuantas veces amenazó en siglos anteriores resquebrajarse el edificio eclesial, los hombres se entregaron masivamente a la mortificación, para aplacar la cólera de Dios. Hoy ante una situación análoga, la humanidad, desconcertada, se refugia en el placer. ¡Qué pocos movimientos de penitencia existen en el mundo!. ¡Cuán olvidada está necesaria e imprescindible labor de expiación!.

Pero, sin querer, nos estamos adentrando en la segunda de las señales del fin, la DISCESSIO o APOSTASÕA GENERAL, que será objeto de estudio en el capítulo siguiente.
Aclaración obligada ante un artículo sobre Garabandal

(por Francisco Sánchez-Ventura)

Contestando a mi buen amigo Plácido Ruiloba, y dando por olvidadas sus palabras de ataque personal, quiero decirle lo siguiente;

Primero. - Que el primer mensaje o mensaje original que escribió la vidente Conchita González, me lo entregó a mi para que se lo llevase, personalmente, al obispo de Zaragoza, Monseñor Cantero Cuadrado, que me pidió subiera el 18 de junio de 1965 para que le informase después, debidamente, de lo ocurrido en ese día, sin duda justificado por mi solicitud de un "imprimatur" a fin de editar mi libro.

Segundo.- Que ciertamente en dicho primer mensaje no existía la alusión a los obispos y cardenales, pues solo se decía en él "que los sacerdotes iban por el camino de la perdición y arrastraban muchas almas".

El Padre Luna, al escuchar una cinta magnetofónica y comprobar que la niña preguntaba sorprendida; "¿Cómo; obispos y cardenales también?.. "-Y luego hacía alusión a una cita para el 2 de julio, que en mi nueva versión del libro, a punto de editarse, aclararé, pues considero de trascendental importancia- le preguntó a Conchita el origen de tal pregunta

Tercero. - Ella le explicó los motivos, respondiendo que como también los obispos y cardenales eran sacerdotes, quiso evitar, con el mensaje, el que pudiera sentirse molesto el Arzobispo de Zaragoza, a quien iba destinado aquel primer ejemplar, por cuya razón suprimió la frase

Cuarto.- Que lo que escuchó el Padre Luna sobre esta alusión citada respecto "a los obispos y cardenales" fue oída y comentada a sí mismo por un gran grupo de personas, y a nadie sorprendió esta afirmación, pues a todos nos consta que es verdad comprobada que existen "numerosos obispos y cardenales que van por ese mal camino" , lo que a nadie puede sorprender hoy día, ni tampoco entonces

Quinto. - Por otra parte tachar a un sacerdote ejemplar, como el Padre Luna, después de muerto, de haberse inventado la frase para atacar a sus superiores en la jerarquía, parece algo inadmisible, y solo se consigue con ello ofender a un muerto y perjudicar a una causa a la que tan vinculada esta' D.Plácido Ruiloba, testigo excepcional de estas apariciones

Sexto. - Que la frase en cuestión ha sido recogida por todos los autores de todos los libros que se han escrito sobre estas manifestaciones excepcionales2 traducidas además a un montón de idiomas. Lo testifico como autor del primer libro que se publicó respecto a las mismas, y que llevaba por título "Las Apariciones no son un mito1', y que luego amplié también con el titulado "El interrogante de Garabandal", del que se hicieron numerosas versiones, completando la serie con "La Incógnita" de estos hechos y otro sobre "Las negaciones de las niñas" Pero aparte de figurar la frase discutida en mis libros, insistimos en que fue recogida también por todos los autores de prestigio. desde luego muy superiores en preparación a mi pobre firma, que han escrito sobre el particular. como el P.Laffineur, Monseñor Eusebio García de Pesquera, el P.Porro, José M~ de Dios, Eduardo López Padilla, M8 Josefa Villa de Gallego. y una larga serie de autores destacados sobre el tema que no merecen ser tratados como me trata a mí, el amigo Plácido, de "manipulador y falsario, virtuoso de la imaginación y de afán de pecar de protagonismo". quizás los únicos defectos que no tengo ni he tenido nunca (considerados al menos desde mi punto de vista).

Séptimo.- Que el P.Luna no pudo escuchar la cinta sobre el tema él solo, y afirmar con mala intención, la existencia de una rectificación tan auténtica, por lo que tengo que creer. antes de propagar una mentira tan grave, que la frase sobre la situación de la jerarquía, comprobada como real en aquellos tiempos y más todavía ahora, responde a una gran verdad, que Conchita tenía que haber rectificado y calificado de falsa, al menos posteriormente, lo que no hizo nunca

Octavo. - ¿Por qué en el magnetofón de D.Plácido Ruiloba no figura la frase, según nos dice ahora?. Las posibles explicaciones pueden ser varias. pues como él mismo reconoce manejaba un magnetofón que luego cambió por otro mejor, momento en que pudo dejar de grabarse en ninguno de los dos. Pero también puede ocurrir que se produjera una psicofonia, como la que se dió al pedirle a la Virgen que hablara por el micrófono y durante un corto tiempo muchos escucharon la respuesta con la, voz de la Virgen, que decía "No, Yo no hablo", hecho testificado por varias personas y hasta por las propias videntes, palabras que luego se borraron solas; e incluso cabe la posibilidad de que alguien, después de escucharla, borrase la alusión a los cardenales y obispos sin querer. por torpe manejo del aparato o bien intencionadamente

En vísperas de sacar una nueva versión de un libro sobre Garabandal, donde explico el por qué han pasado tantos años sin que llegase el Aviso y el Milagro prometidos, afirmo, que como l& Virgen no miente, y lo que promete lo cumple siempre, ~ muy próxima la llegada de los acontecimientos anunciados, conforme nos llegan también los mismos pronósticos reiterados por otros conductos.

El libro, en principio, espero titularlo así:

"Se aclara el misterio de las apariciones de Garabandal"

"Las videntes eran auténticas"

"Los acontecimientos se precipitan"

Y lo editará la Fundación María Mensajera de Zaragoza.

Pido perdón, a D.Plácido Ruiloba, por contestar con argumentos auténticos a falsos ataques, pues si el proclamar mi verdad ha podido molestar al más excepcional testigo de Garabandal, observemos que los más importante son también los más tentados, y en consecuencia los que más se equivocan. Estoy seguro que este es el motivo de tan disparatado informe, en contra de lo que tan dignamente ha sabido representar siempre.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia

(por Juan Sánchez-Ventura)

Algunos suscriptores, asiduos cursillistas de La Pardina, me han pedido que hable sobre la virtud de la misericordia, conferencia dada en el pasado cursillo de junio, y que para facilitar su lectura la ponga por escrito, así todos podremos meditarla con mayor facilidad y mejor, amén de poder pedir del Señor en la oración que nos haga compasivos y misericordiosos con el prójimo.

En la 4? Bienaventuranza se dice: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, es decir, hambre y sed de Dios..." Bienaventurados los que tienen sed, es decir, ansia o deseos de agradar a Dios, "porque ellos serán hartos". En esta bienaventuranza se dice "Bienaventurados los misericordiosos....". Justicia y Misericordia son los dos atributos específicos de Dios, y con los cuales se nos recomienda que le imitemos.

Vean que en estos dos atributos hay cierto orden, no de preferencia pero sí de prelación. Primero ha de ser la justicia, después la misericordia. No se entiende bien que uno practique obras de misericordia cuando quebranta o está quebrantando sus estrictos deberes de justicia. ¡Cuántas personas practican y emprenden grandes obras apostólicas de misericordia y quebrantan al mismo tiempo sus obligaciones, sus deberes de estado con el cónyuge o con los hijos..etc..!

La misericordia ofrece dos aspectos: uno, interior; otro, exterior. Uno, que está encerrado en el corazón y forma parte de nuestra vida interior; y otro que se manifiesta con obras exteriores, como dar limosna, enseñar al que no sabe, consolar al triste, dar de comer al hambriento...etc..

El más importante es el aspecto interior. Vean que entre las pasiones que agitan nuestro corazón hay una que llamamos tristeza, y que, como todas las pasiones, puede llegar a ser pecado o virtud, según sea el motivo que la provoque. Si es bueno el motivo, será virtud; si es malo, será pecado. Si me entristezco del bien de los demás, cometeré pecado de envidia. Si me entristezco del mal que aqueja a mi prójimo (de su dolor, de su enfermedad, de su preocupación actual..etc..) ejercito la virtud de la misericordia.

Pues bien: la misericordia comienza cuando se transfunde en mi corazón la tristeza que hay en el corazón de mi prójimo. La transfusión es la característica príncipe de la misericordia. Santo Tomás de Aquino habla del consuelo que pueden aportar al corazón humano las lágrimas. Y dice que el dolor es como una carga que el corazón soporta. Y cuando alguien participa de nuestro llanto, la carga se reparte. Y de ahí nace el consuelo. Por consiguiente, sólo cuando ponemos el acento en ese aspecto interno de la misericordia, a saber, en esa transfusión de la que hablamos, es cuando realmente consolamos y hacemos bien a nuestros hermanos. Las obras por sí solas pueden ser falsas y hasta ineficaces.

Si no hubiera transfusión, ese hacer mío el dolor de mi prójimo, habría manifestación externa de misercirodia, pero no virtud interna. No sería calificado por Dios, Supremo Legislador y Juez, como misericordioso.

FUNDAMENTO

Hay razones o consideraciones de orden natural que justifican el porqué de la Misericordia, y razones de orden sobrenatural.

Entristecerme de los males del prójimo es algo connatural. Los hombres son algo nuestro. Yo no he nacido para vivir aislado, encerrado en mi egoísmo, prescindiendo de todos los demás corazones humanos. Yo soy por naturaleza sociable. El corazón humano es algo mío, y por tanto debe repercutir en mí sus penas y sus dolores, lo mismo que sus éxitos.

Pero si a estas razones de orden inferior, añadimos que todos los cristianos somos miembros del Cuerpo Místico de Cristo; que Nuestro Señor ha asumido la naturaleza humana; que todos los hombres están llamados a ser ciudadanos del Cielo, destinados como yo a la Gloria; que todos han sido redimidos, comprados por Jesucristo a precio de sangre divina...., veremos que la solidaridad natural viene a convertirse en sobrenatural y divina.

Hay muchos que dicen que llorar no es bueno, que no debemos entristecernos por las cosas de este mundo, que debemos despojarnos de las criaturas y ser más fuertes en el terreno del espíritu; pero si miran con atención y detenimiento a Cristo, varón perfecto, le observarán llorar sobre Jerusalén, su patria; y sobre el sepulcro de su amigo Lázaro....Y observen que no se trata de una misericordia intelectual, sino de una misericordia visceral, que llega hasta las lágrimas, que son el lenguaje más elocuente y expresivo de la misericordia verdadera.

Santa Teresa de Jesús habla de la inquietud que tienen muchas almas, porque no saben si aman bastante a Dios Nuestro Señor. Y les dice que para salir de esa inquietud cuentan con un medio infalible: La misericordia. Que examinen si tienen caridad para con el prójimo, ya que la caridad (amor verdadero a Dios) cuando florece produce la misericordia. Amar al hermano, al que veo, es la prueba más palpable que tengo de que amo a Dios. Por que la caridad es sólo una. Y si hay caridad para con el prójimo, si tengo compasión activa y entrañas de misericordia hacia él, infaliblemente existe la caridad para con Dios, puesto que ambas son manifestaciones de una misma virtud.

Pero si no existe esta caridad para nuestros hermanos, aunque a veces tenga efusiones de sentimiento para con Dios, esas efusiones serán sospechosas. Tengo motivos para dudar de que mi amor a Dios sea verdadero.

FALSIFICACIONES DE LA VIRTUD

Contra la virtud de la misericordia se puede proceder de muy diversas maneras. Unas veces, abandonándola (despreciando la misericordia); y otras, falsificándola.

Las falsificaciones pueden reducirse a tres: 1† Falso espiritualismo; 2† Falso valor o fortaleza; 3† Ligereza de espíritu.

- ¿Qué entendemos por falso espiritualismo?

Hay personas que suelen mostrarse insensibles a las desgracias de los demás, apoyándose en el principio de que los verdaderamente espirituales no se afligen por las cosas de este mundo.

Por ejemplo, ven con ojos impasibles la muerte de quienes están unidos a ellos con los vínculos más estrechos, y excusan su frialdad invocando el desprendimiento de las criaturas.

¿Por qué llorar, dicen ellos, si esa persona está en el cielo?, ¿Por qué llorar, si allí se ha cumplido el querer de Dios?

No cabe la menor duda que la Fe profunda, así como la fortaleza espiritual del alma, son un gran consuelo y pueden contener santamente las lágrimas; pero, de ahí, a tratar de erigir en norma de vida espiritual esa insesibilidad, dista mucho. Sería poner tacha en Jesucristo cuando lloró la muerte de su amigo Lázaro.

Ese afán de desterrar de la vida espiritual las lágrimas (como si fueran un defecto) no procede del Espíritu de Dios, y ¡ojalá que no sea desamor disfrazado de sublimidades espirituales! Lo será en aquellos que no tienen lágrimas para los demás y las tienen y mucho para sus propias contrariedades.

San Pablo no dijo que no llorarán nunca, sino que no llorarán como los que no tienen esperanza. El apóstol de los gentiles criticaba las lágrimas de desesperación, no las lágrimas santas.

- Lo mismo que una falsa espiritualidad condena las lágrimas, las condena también la falsa fortaleza. Estos son aquellos que desprecian las lágrimas por infantiles.

Lo explicaremos mejor. Hay muchas maneras de compadecer a nuestro prójimo necesitado. Una es participando de su pena, respetándola. Y otra, que consiste en mirar la pena legítima y justificada de nuestros hermanos como debilidad pueril, quizás con cariñosa sonrisa, pero como se mirarían las lágrimas de un niño

Cierto que es debilidad caer en una tristeza estéril, y dejarse acorbardar por el dolor; pero también es cierto que no pueden eliminarse las lágrimas apelando a la fortaleza.

En este último caso se le compadece no por su dolor, sino por su debilidad. No por la pena que sufre, sino por su falta de fortaleza. Compadecer así, no es misericordia sino desprecio; desprecio disfrazado, pero desprecio. ¿Y eso, qué otra cosa es sino soberbia?

- Hay otra falsificación muy común, que consiste en la ligereza de espíritu. Hay almas que son como mariposas que revolotean entre las personas, y si encuentran una flor amarga, un alma que sufre, huyen o se posan sólo lo indispensable para quedar bien y huir de forma diplomática. Sin embargo, si encuentran algo agradable, una flor dulce, una vida de esas que llamamos amena y divertida, se posan y liban sin descanso.

Estas almas son muy opuestas a la virtud de la misericordia. Si encuentran a uno que sufre, puede ser que hagan una obra exterior de caridad o tengan un rasgo generoso, pero transitorio y fugaz; sin firmeza.

A veces hasta puede ser un modo de hipocresía. Hay que huir de ese dolor, pero ocultando que se huye. Y para ocultarlo se tiende el velo de una obra externa de misericordia.

Para mantener la misericordia en toda su pureza hay que evitar estas tres desviaciones que hemos enumerado, y poner el corazón, con todos sus tesoros de compasión y generosidad, en sentir y aliviar las penas de nuestros hermanos.

Si lo hacemos así, es imposible que la misericordia nos deje en la mediocridad espiritual. Por medio de ella se sube segura y rápidamente a las más sublimes alturas de la vida espiritual.
Las herejías invaden

(por Juan C. Sánchez-Ventura Ferrer )

Cinco herejías modernas son las que infestan al mundo en nuestros tiempos, las cuales se oponen enteramente al Evengelio. ¿Cuáles son?

El Señor le mostro, en 1818, a Isabel Canori-Mora (Roma, Italia), una visión donde había cinco árboles que representaban a cinco grandes herejías de nuestro tiempo. Esas herejías son causa o raíces de otras muchas. El Señor dijo: "Estos cinco árboles representan las cinco herejías modernas que infestan al mundo en nuestros tiempos en oposición al Evangelio".

Estos cinco árboles parecen ser ‚según algunos comentaristas de peso- los siguientes: El panteísmo, racionalismo, indiferentismo, modernismo y comunismo. Sobre el comunismo ya dijo el Papa Pío XI en una encíclica que era "intrínsecamente perverso".

Hay personas que dicen que siempre ha habido herejes y herejías, en todos los tiempos, que esto no es nuevo en la Iglesia de hoy. Sobre esta forma de pensar de algunos, el Señor contesta a Monseñor Octavio Michelini en 1970:

"Hijo mío, no es que la Iglesia en el pasado no haya conocido hombres de la calaña de tantos teólogos presuntuosos de este siglo, pero aquellos hombres aparecían en el escenario de la Iglesia en tiempos sucesivos. Jamás un número tan grande de herejes apareció en un mismo siglo, y jamás pusieron en discusión a toda la Revelación y a toda la ley. Y esta es la causa de que se haya perdido el sentido del bien y del mal, de lo lícito y lo ilícito".

A la Madre Mariana de Jesús, en Quito (Ecuador), en el año 1634, le dijo la Señora:

"A fines del siglo XIX y gran parte del siglo XX, surgirán varias herejías en la tierra... La luz preciosa de la fe se apagará en las almas debido a una corrupción moral casi total"

"Se abandonarán mis comunidades, las cuales quedarán sumergidas en una profunda amargura y parecerá que se ahogan en tribulaciones. ¡Cuántas verdaderas vocaciones se perderán por falta de dirección hábil y prudente para formarlas"

"Entonces la Iglesia pasará por una noche oscura....y un gran número de sacerdotes perderán el espíritu de Dios, poniendo a sus almas en gran peligro....Satanás controlará la tierra a causa de hombres infieles que como una nube degra, ascenderán al cielo"

El Señor, sobre la visión anterior de los cinco árboles, le dijo a Isabel Canori-Mora:

"Estos árboles, (panteísmo, racionalismo, modernismo...etc..) con sus venenosas raíces, dan vigor a todas aquellas plantas que se desarrollan en la floresta. Estas plantas perniciosas representan la esterilidad digna de llanto de innumerables pobres almas que por la depravación de sus conciencias pueden decirse sin fe y sin religión....Trastornadas y entregadas a las falsas máximas de la filosofía moderna, conculcan la ley santa de Dios y sus divinos preceptos. Estas plantas son consideradas por el Divino Dueño no sólo como estériles, sino como nocivas y perversas, dignas de ser arrojadas al fuego eterno.

En otra visión vio a los miserables que cada día con mayor orgullo y desfachatez de palabra y de obra, con incredulidad y apostasía, van pisoteando la santa religión y la Divina Ley. "Se sirven ‚le dijo- de la Sagrada Escritura y del Evangelio, corrompiendo su veradero sentido, para respaldar así sus perversas intenciones y sus torcidos principios".

Isabel Canori relata cómo vio a sacerdotes despreciando la Santa Ley de Dios y cómo se cubría el cielo de nubes negras.

A Juana Luisa Ramonet, en Kerizien (Francia), en 1938, le dijo el Señor:

"Los hombres abusan de la ciencia para sorprender la fe de los sencillos que creen en Dios"

Y el mismo Corazón de Jesús le manifestó en otra ocasión sus lamentaciones angustiosas:

"Si pudierais comprender el abandono que Yo sufro en mis Tabernáculos y el inmenso sufrimiento que yo experimento en ciertos movimientos modernos que se infiltran paulatinamente por todas partes, tan contrarios a vuestra fe y a la tradición de la Iglesia Católica, poniendo mi Sacramento Santo en peligro, movimientos que alcanzan a la piedad, la fe y a la misma liturgia"

CRISIS INTERNA, MODERNISTA, DENTRO DEL VATICANO

El modernismo o conjunto de todas las herejías se ha infiltrado hasta dentro del Vaticano. Vean la siguiente visión que tuvo lugar en ¡msterdam, apariciones aprobadas por la Iglesia el pasado año 2002.

Así, a Ida Peerdeman, en ¡msterdam (Holanda), en 1947: María advirtió que habría reyertas políticas en el interior del Vaticano y durante una visión que podría considerarse simbólica, Ida vio a la Virgen decir: ¡Mira!: Y vio un lobo delante de la Virgen, a su izquierda...Y María exclamó: "El otro espíritu se va infiltrando con gran éxito". Había mezcla de nubes rojas y blancas. Ella dijo entonces a Ida que el materialismo y el humanismo estaban siendo el nuevo paganismo, y que los ataques del demonio ya no eran dirigidos tanto contra las naciones, sino contra la "mentalidad humana".

El padre Gobbi, Milán, en una conferencia de 1972 en Milán, enseñó lo siguiente:

"La Bestia Negra semejante a una pantera indica la masonería. La Bestia de dos cuernos, semejante a un cordero, indica la masonería eclesiástica, que se he difundido sobre todo entre los miembros de la jerarquía", es decir, se trata de un sacerdocio pagano, sin fe, humanista sin Dios, que se podrá al servicio de la primera Bestia..

"Desde la tierra, dice el libro Sagrado del Apocalipsis, acude esta segunda bestia en ayuda de la primera que sube del mar; una bestia, la que viene de la tierra, que tiene dos cuernos, semejantes a los de un cordero.... Al símbolo del sacrificio está íntimamente unido el del sacerdocio: los dos cuernos. Un cubrecabezas con dos cuernos llevaba el Sumo Sacerdote en el Antiguo Testamento. La Mitra, con dos cuernos, llevan los obispos de la Iglesia, para indicar la plenitud de su sacerdocio".

Se trata por tanto de un cuerpo sacerdotal, independientemente de que tengan por jefe un Obispo, posiblemente un falso Papa, que apoyará las ideas de la Masonería y del Anticristo, las ideas de un humanismo modernista sin Dios.

La Virgen, sobre esta infiltración, le dijo al Padre Gobbi: "Esta infiltración masónica dentro de la Iglesia ya había sido predicha por Mí en Fátima, cuando les anuncié que Satanás se introduciría hasta el vértice de la Iglesia".

También la Ven. Ana Catalina Enmerich (Alemania, 1774) contó una visión donde hacía alusión a la crisis actual reinante. La mística dijo:

"Vi a la Iglesia de San Pedro y una cantidad enorme de gente que trabajaba por derribarla...pero a la vez vi a otros que la reparaban. Líneas de peones se extendían por todo el mundo y quedé admirada de la armonía de todo ello. Los demoledores se llevaban grandes bloques, eran sobre todo sectarios y apóstatas en gran número. En sus trabajos de destrucción esas gentes parecían seguir ciertas órdenes y cierta regla: llevaban mandiles blancos con una cenefa azul y bolsillos y una paleta en la cintura. Por lo demás, levaban toda suerte de vestidos. Había entre ellos personas de categoría, hombres altos y gruesos, con uniformes y cruces, que no trabajaban personalmente, sino indicaban con las paletas en los muros las partes que había que derribar. Vi con horror que entre ellos había también sacerdotes católicos. Vi al Papa en oración, rodeado de falsos amigos, que a menudo hacían lo contrario de lo que él ordenaba".

Me dijo: "Así será también atada la Iglesia, así será estrechamente aprisionada hasta que pueda ser restaurada de nuevo". "También vi muchos buenos y piadosos Obispos, pero eran limitados y débiles, y el partido malvado tomaba frecuentemente ventaja. De nuevo vi los manejos del Hombre Negro. También tengo el mapa de los empleadores, atacando a la Iglesia de San Pedro". Posiblemente ese mapa sea El Masterplan para destruir a la Iglesia. El Masterplan son las reglas o artículos que el demonio ha inspirado a la Masonería para destruir a la Iglesia desde dentro. En el Masterplan está todo anotado; y lo peor y más lamentable es que son los mismos católicos, la gran mayoría sin darse siquiera cuenta, los ejecutores. De ahí que el papa Pablo VI hablase de la autodemolición de la Iglesia, haciendo referencia a que somos nosotros mismos, en estrecha colaboración con los instigadores del mal, los que desarrollamos, difundimos y ejecutamos ese diábolico plan.
Consideraciones acerca de los Mensajes de la Virgen

(porJuan Sánchez-Ventura Ferrer)

No atendamos a quién lo dice, es decir, qué instrumento en concreto de la Virgen es el utilizado por el Cielo, sino a lo que se dice. Es el contenido sobrenatural del mensaje el que debe interesarnos, ya que el vidente puede fallar y con él desviarse los demás seguidores. La Virgen dice:

"Vuestros corazones se llenan de sorpresa, cuando ven la maldad que hay en muchos hijos. Y no es porque Yo no os haya advertido de tantos hijos farsantes. Digo farsantes, porque usurpan el lugar de su Dios, sin merecerlo. Pero los amo, del mismo modo que os amo a vosotros"

"No hay que buscar la gloria, a costa de vuestro Dios, porque la gloria irá a vosotros en el momento que vosotros abráis vuestro corazón a Dios"

Que haya apariciones falsas es normal: todo lo bueno se falsifica. Se falsifica el oro, la plata, el platino. Se adultera la leche. De que se falsifique lo bueno no hay que extrañarse. El demonio suscita falsas apariciones para desacreditar la verdad.

Es más: El que haya apariciones falsas es una prueba de que las apariciones verdaderas se dan, y porque se dan, el demonio las ataca y trata de destruirlas desde su nacimiento, bien con calumnias, bien llevándolas a su terreno con interferencias, convirtiendo a los videntes en instrumentos a su servicio. El demonio, al igual que Jesús en el desierto, procurará que los videntes utilicen su carisma en beneficio propio y al margen de la obediencia o querer de Dios. Medítalo.

"Hoy el mundo es lo mismo que un tornado, que envuelve con su fuerza todo lo que acapara a su alrededor. Así Satán, la bestia inmunda, acapara a los hombres y los lleva a su redil"

El diablo es el adversario de Dios y el fiscal o acusador de los hombres. La palabra Satanas significa el que separa del Bien, el que me disuade del bien.

El demonio, como decimos, tratará de llevar al vidente a su campo de actuación con halagos, vanagloria, poder, dinero... Por eso dice el Evangelio: "Muchos me dirán en aquel día, Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre arrojamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces yo les responderé: Apartaos de Mí, agentes, amadores de la iniquidad" (Mt. 7, 22 y 23)

Medítalo.

A pesar de las falsas apariciones y de los falsos videntes, la Virgen dice:

"No pisoteéis el trigo"

No pisoteeis el trigo. El trigo son los buenos, es decir, los que están de buena fe. Los que se han convertido quizás en esa aparición como testigos fieles de lo que han visto y oído. El Señor dice lo mismo: No arranquéis la cizaña con violencia porque podriáis dañar al trigo, dejad que crezcan los dos...y al final será el tiempo de la siega, donde el Señor llevará el trigo a su granero y a la cizaña al fuego

"...haré ver la falsedad de los hijos, aunque no diga sus nombres, porque son hijos míos y los amo, pero daré luz a los hijos que sigan el camino de Dios, de vuestro Dios, de vuestro Maestro... les daré plena luz para que vean la falsedad y el engaño, para que no anden equívocos en el camino, pero también daré oportunidad a aquellos hijos falsos, para que se arrepientan y sigan el camino que Dios, vuestro Padre, os marca a cada uno de vosotros". (01-06-02)

"Haré ver la falsedad de los hijos...". No hay nada oculto que no llegue a saberse. Según estas palabras no debemos ir perdiendo el tiempo con juicios y críticas sobre los videntes. Nadie debe alzarse o tomarse prerrogativas de autoridad que no tiene, pretendiendo destruir o descubrir la falsedad por medios violentos e indiscretos que son, muchas veces, más demoniacos que los mismos engaños de los falsos videntes.

Medítalo.

REZAD POR LOS SACERDOTES Y NO JUZGADLES

"Muchas almas consagradas van por caminos equívocos. Pero vosotros no debéis juzgarles, pues sólo a vuestro Dios le corresponde. Vosotros debéis amarlos y orar por ellos, para que vayan al sendero del buen camino y no sean ovejas perdidas.

María es el sendero del buen camino. Cristo es el camino. "Yo soy el Camino...", nos dice en el Evangelio. María es el atajo, el ascensor o sendero del Buen Camino, la que me conduce hacia él con seguridad, certeza y facilidad. El que encuentra este sendero... halla la Vida. Porque la Vida, que es Cristo, sólo se encuentra en brazos de su Madre.

Medítalo.

El tema de los consagrados es un tema importante en el tema de las apariciones. Yo diría que es un tema esencial: "Muchos Sacerdotes, Obispos y Cardenales van por el camino de la perdición...", es decir, por caminos equívocos...; Es más, en las apariciones de Friburgo, año 1966, se dice: "La empresa del demonio es tal que alcanza hasta las más esferas de la Jerarquía eclesiástica y para salvar todavía al mundo, mi Divino Hijo y Yo nos vemos obligados a volver a la tierra". Y añade: "Es espantoso constatar que el demonio ha conseguido dentro de la Iglesia, que ciertos sacerdotes hayan influido a espaldas del Santo Padre para transformarla y diferenciarla de la que el Espíritu Santo inspiró"

Pero a pesar de esto, no quiere la Santísima Virgen que juzguemos a los sacerdotes. El sacerdote es "Alter Cristus", Otro Cristo. Ellos son los ungidos del Señor, personas sagradas que representan a Cristo, y no debemos atentar con nuestras críticas y murmuraciones contra ellos. Aprendamos de David, el santo rey David, que se dolió de haber cortado con su espada (la lengua) el manto de Saul.

La Santísima Virgen, nos cuenta Sor María Agreda, se arrodillaba ante los apóstoles, no porque fuesen más santos que Ella, sino por su carácter sagrado. Ellos son los ungidos y en cuanto tales no sólo representan a Cristo, Sumo Sacerdote, sino que su bendición es la misma que la de Cristo. Por eso debemos llenarnos de amor hacia ellos, y apartanos de su doctrina perniciosa con dolor, cuando ésta no esté conforme con la que Cristo predicó y la Iglesia con su Magisterio Ordinario y sus Concilios ha enseñado a través de los siglos. Es esto lo que quiso significar Cristo cuando dijo de los Fariseos, Escribas y Sacerdotes: "Haced lo que ellos os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen".

Críticas no, pero lamentaciones sí. Las lamentaciones surgen del corazón respetuoso que sufre y desea reparar. Pero las lamentaciones deben nacer desde el amor a la verdad y el deseo de vivir unidos a Dios.

"El mal de mi pueblo, dice Ezequiel, comienza en sus pastores", pero también dice San Efren, doctor de la Iglesia, que "tenemos los pastores que nos merecemos", por tanto cuando en mi parroquia haya un sacedote poco virtuoso, sin celo, y con ideas modernas poco conformes con las enseñanzas de la Iglesia de siempre, debo pensar que son mis pecados los que han contribuido a ello, y que Dios en su santa justicia lo ha permitido.

Medítalo.

"Muchas veces créeis que, por amar al que está más lejos, obráis mejor que si amáis al que tenéis al lado. Pero ¡qué equivocados vivís! Primero, si queréis amar de verdad, amad a aquél que tenéis a vuestro lado, y que a lo mejor está sufriendo tanto como aquel que está alejado. Cuando hayáis aprendido amar al de vuestro lado, sabréis amar al lejano, porque si no, eso es, hijitos míos, sólo para vanagloriaros de vuestra proeza y vuestro orgullo"

"El que dice que ama a Dios y no ama al prójimo es un mentiroso, dice San Juan; pues si no ama al que ve, difícilmente amará al que no ve. Este argumento es válido también para el prójimo lejano. ¿Cómo voy a amarlo en verdad, si al que veo todos los días le hago la vida imposible?. ¿Qué busco en el lejano en el fondo?

Medítalo.

"La enfermedad, hijitos míos, no es una desgracia; es una forma de purificación para el alma. Hay que saberla llevar con resignación y con amor"

Tres formas de llevar la cruz nos enseña el calvario. O llevarla ccn amor como Cristo, o con resignación como el buen ladrón, o con impaciencia y blasfemia como el mal ladrón. De la cruz no me va el Señor a librar. Me enviará uen todo caso n ángel para que me ayude a llevarla, pero la dificultad o cruz no me la quitará, como no se la quitó a su Hijo.

Medítalo.
La Iglesia Católica y Romana

(por Juan C. Sánchez-Ventura Ferrer)

En un mensaje expuesto en la revista de diciembre del pasado año 2002, se decía en uno de sus párrafos: "Defended la Santa Iglesia...". Para ello convendría saber antes qué es la Iglesia, y para ello nada mejor que oírselo decir a Anna Catalina Emmerick, religiosa alemana estigmatizada, que decía:

"Ahora comprendo lo qué es la Iglesia; la Iglesia es infinitamente más que un conjunto de hombres que piensan de la misma manera: es el Cuerpo de Cristo que, como su Cabeza, está esencialmente unido y se comunica con ella. Ahora conozco el inmenso tesoro de gracias y bienes que la Iglesia tiene de Dios; tesoro que sólo por ella y en ella puede ser recibido"

En una ocasión, se le acercó una persona a visitar a la estigmatizada que le dijo que la "Iglesia era la comunidad formada por todos los hijos de Dios sin distinción de confesiones externas"; la santa se sorprendió no poco con esa definición y refutó con severas y concluyentes palabras las alabanzas que esa persona había hecho de aquellos que, aunque exteriormente separados, permanecían unidos en espíritu como hermanos que forman parte de la Iglesia universal.

Oigan lo que dijo Anna Catalina:

"Sólo una Iglesia hay", le dijo, "la Iglesia católica romana"; y apostilló: "aunque no hubiera en la tierra sino un solo católico, ése sería la Iglesia única y universal, esto es, la Iglesia católica, la Iglesia de Jesucristo, contra la cual no prevalecerán las puertas del infierno".

Y habiéndole replicado el visitante que todos los que creen en Cristo son hijos de Dios, ella añadió:

"Pues que Jesucristo ha dicho que los hijos deben honrar y amar a Dios como a un padre, es indudable que también deben dar el nombre de madre a la Madre de Dios y tenerla por madre. Pero el que no entiende esta verdad, y no la pone por obra, ése está lejos de ser hijo de Dios, y en sus ojos el Padrenuestro es sólo una manera de hablar, vacía de sentido".

Y volviendo sobre el mismo tema de la Iglesia, continuó:

"El conocer la grandeza y majestad de la Iglesia, en la cual se conservan los sacramentos inviolablemente santos en toda su virtud, ha llegado a ser en nuestros días cosa por desdicha rara aun entre sacerdotes. Y por lo mismo que muchos sacerdotes no saben lo que son, muchos fieles desconocen su propio carácter, e ignoran lo que es la Iglesia de que forman parte. Para que ninguna potestad humana pueda destruir a la Iglesia, Dios ha elevado la consagración sacerdotal a carácter indeleble. Mientras quede en la tierra un solo sacerdote debidamente consagrado, vivirá Jesucristo como Dios y como Hombre en la Iglesia en el Santísimo Sacramento del Altar; y el que habiendo sido absuelto de sus pecados por el sacerdote, reciba este sacramento, ése estará verdaderamente unido con Dios"

"Los hijos de la Iglesia católica que celebran devotamente el año espiritual con sus fiestas y su culto divino, y ordenan la vida según sus preceptos, los que hacen oración todos los días, son semejantes a los fieles labradores y trabajadores de la viña y reciben en abundancia sus bendiciones".

"Es un dolor que sean ya tan pocos los que conocen este orden de gracia y viven según él; pero algún día se verá con terror lo que es el año eclesiástico, lo que son sus festividades, sus épocas y sus días, lo que son las oraciones y devociones de la Iglesia, el oficio divino, especialmente de los sacerdotes y religiosos"

Y para los que silencian que la Misa es un sacrificio, dice la venerable hermana:

"El mismo divino Salvador es quien vive con nosotros en este orden, y se nos da en todo tiempo como sacrificio y manjar para que todos seamos Uno sólo en él. ¡Cuán misericordiosa es la constante solicitud con que todos los días ofrece por nosotros de una manera incruenta a su eterno Padre en tantos miles de misas como se celebran, el sacrificio de expiación, su cruenta muerte de cruz! Este sacrificio, que se consumó en la cruz, es un sacrificio perpetuo, un sacrificio de eficacia imperecedera, siempre nueva, infinita, para bien de los hombres en el tiempo, que es finito y puede contarse y medirse. Por lo cual desde que fue instituido por el Hijo de Dios hecho Hombre, este sacrificio se renueva y se repite, hasta que el tiempo no se pueda contar y pase la figura de este mundo, ofreciéndose el mismo Jesucristo por las manos del sacerdote legítimamente consagrado, aunque sea indigno, al eterno Padre bajo las especies de pan y de vino en sacrificio de expiación"
Mensajes de Adela, instrumento de la Virgen, a la sombra del Pilar de Zaragoza

(por Juan Carlos Sánchez-Ventura Ferrer)

La Fundación María Mensajera ha publicado un libro con los principales mensajes de la Virgen dados al instrumento Adela, vidente de Zaragoza, titulado "Mensajes de Adela, instrumento de la Virgen, a la sombra del Pilar de Zaragoza"..

Me han sorprendido gratamente los mensajes que he leído, pues había oído hablar no bien de la vidente de Zaragoza, no sólo a seglares o sacerdotes sino a otros videntes, los cuales se mostraban nada conformes con la vidente zaragozana. Fueron tantos los juicios negativos que recibí, que al final, aunque con recelo, me inclinaron a tener un juicio poco respetuoso hacia la persona de la vidente, razón por la cual decidí examinar a la luz de la fe los mensajes en cuestión que a la sombra de la Virgen del Pilar daba Adela todos los primeros sábados de cada mes.

Tengo que confesarles, contra el criterio de propios y extraños, que los mensajes me han parecido muy interesantes, muy espirituales, muy conformes con el Evangelio, y muy llenos de unción, de humildad y de revelación sobrenatural.

"¿Por qué preguntáis cuáles son verdaderos y cuáles son falsos?".

A mí, en concreto, nunca me ha gustado el que un vidente -aunque fuese el mismo Moisés- opinara sobre las revelaciones privadas de otro, pues considero que esas afirmaciones categóricas están fuera de lugar, aunque fuesen ciertas, y considero que es una postura poco humilde y nada caritativa. ¿Cómo vamos a amar de corazón y no mirar con desdén a quien ha sido descalificado como falso y peligroso por otro instrumento en quien confíamos y además en nombre del Señor?. ¿Hay algún vidente en este mundo tan seguro, santo, infalible, no exento de tentaciones, y tan impecable como para convertirse en severo censor público de la conducta de otros?. Por otra parte me parece harto peligroso utilizar el camino extraordinario -y camino extraordinario es el preguntar al vidente en éxtasis- para satisfacer nuestro capricho particular o nuestra curiosidad malsana.

En un mensaje del día 1 de enero de 1994, la Santísima Virgen pone "el dedo en la llaga" al decirnos en éxtasis lo siguiente:

"Hijos míos, ¿por qué preguntáis cuáles son verdaderos instrumentos míos y cuáles son falsos?. ¿No comprendéis que el amor de las madres es proteger a los hijos, y no acusarles nunca delante de los demás hermanos?. Si me tenéis como Madre de Amor, comprenderéis que el amor impide a una madre censurar a su hijo, por indigno que éste sea. Orad por estos hijos que traen la confusión y engendran confusión en los demás". (1-04-94)

Observen que la Virgen no niega la existencia de falsos profetas "que traen la confusión y engendran la confusión en los demás", pero no quiere delatarlos, satisfaciendo con ello nuestra curiosidad, base de futuras críticas o faltas de amor para con ellos. Es el comportamiento del Señor con Judas, tal y como enseña la Vble. Sor María Agreda en su libro "La Ciudad Mística de Dios"; y lo mismo María Valtorta en su obra el Hombre-Dios. La Virgen quiere que oremos por ellos, "Orad por ellos", no que los ataquemos. Que nos protegamos de su error confuso pero sin dejar de amarlos.

Pero alguno nos dirá ¿cómo debemos protegernos de la mentira y del desvío de los falsos profetas en particular, y de los mensajes falsos en general?. ¿Hay alguna manera de distinguirlos?.

En el mensaje del día 1 de agosto de 1992, la Virgen dice:

"Tened en cuenta que los profetas a los cuales Yo encargo para transmitir mis verdades, no se anuncian a sí mismos, sino que son sumisos y se esconden en su pobreza. Estos son los que Yo envío, porque nos buscan el lucro del mundo sino que buscan la salvación de las almas". (1-08-92)

El anunciarse a sí mismo, bien por vanidad o lucro personal, es un signo que debemos tener muy en cuenta a la hora de valorar y discernir uno u otro mensaje. El instrumento verdadero es humilde y se esconde en su pobreza, ama el silencio, no se predica a sí mismo y no busca ningún lucro ni ningún tipo de enriquecimiento o compensación material por sus éxtasis.

No juzguemos a los sacerdotes Y en cuanto de los sacerdotes, dice: "...pero una vez más os repito que pidáis por la humanidad, que recéis por mis almas consagradas y que respetéis a estos hijos, aunque veáis que van equivocados en su caminar. Vosotros repestadlos, porque no es a vosotros a quien os corresponde juzgarlos; vuestro Salvador los juzgará, si en verdad lo merecen. Vosotros dad amor, aun aquel que no os lo da. Si dais amor, os garantizo que recibiréis; si sembráis odio, odio tendréis". (Mensaje del día 4 de julio de 1992).

Creo que sobre el tema de los sacerdotes, representantes de Cristo en la tierra, debemos hacer lo que les predicaba el Señor a sus primeros discípulos: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos, haced lo que ellos os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen". Sin embargo cuando esos mismos fariseos, que se habían sentado por orden de Dios en la cátedra de Moisés, prohibieron a Pedro y a Juan el predicar y enseñar en nombre de Cristo, no sólo no obedecieron los apóstoles sino que replicaron: "Juzgad vosotros si en la presencia de Dios es justo el obedeceros a vosotros antes que a Dios: porque nosotros no podemos menos de hablar lo que hemos visto y oído" (Hechos de los Apóstoles, capít.4, versículo 18). Los apóstoles no se rebelaron contra la Autoridad, no fueron soberbios ni altaneros, pero no obedecieron una orden injusta, porque no podían menos de hablar lo que habían visto y oído. Creo que esta debe ser nuestra postura con respecto a la Jerarquía en el tema concreto de las apariciones de la Virgen, en especial cuando esas apariciones han sido avaladas y ratificadas por la Virgen o el Señor con todo tipo de milagros físicos, conversiones y profecías cumplidas.

De ahí que diga la Virgen sobre este tema a Adela: "...os pido que abracéis la Cruz, que améis a mis almas consagradas, que respetéis la autoridad que hay en ella, pero hijitos míos obrad según la Voluntad de vuestro Redentor" (Mensaje del día 2 de abril de 1994). El obrar según la Voluntad de Nuestro Redentor es el confesar abiertamente -dando público testimonio- las apariciones de Su Madre, hablando en consecuencia de lo que habemos visto y oído.

"Yo me manifiesto en varios lugares"

Hay muchos que dicen que las apariciones son falsas. Sobre esto contesta la Virgen:

"Amados hijos, cuántas veces escucho: "las Palabras que oímos deben ser falsas". No, hijos míos; Yo me manifiesto en varios lugares del mundo para traeros la Luz, para que vosotros mismos aprendáis a caminar. El mundo está lleno de falsedad en el cual os hayáis. Por eso Yo vengo a daros la luz para que el mundo no engañe a vuestros corazones, pero quedan tan pocos mensajes que he de repartir a la Humanidad, y mi corazón está destrozado porque la Humanidad todavía no ha comprendido. Yo cojo en todo momento vuestras peticiones. Muchas veces no sabéis pedir, porque pedís con egoísmo. Cuántas veces me pedís por vuestro cuerpo y qué pocas veces os acordáis de vuestras almas. ¿Acaso olvidáis que vuestra alma es lo más importante para vuestro Salvador?". También en El Escorial se queja la Virgen de esto mismo, diciendo que pidamos por el bien del alma, "ya que el cuerpo no vale para nada, ni para estiércol", dice. Y el Apóstol Santiago dice en la Sagrada Escritura: "Pedís, quizá, y no recibís, y esto es porque pedís con mala intención, para satisfacer vuestras pasiones" (St. 4, 3). Satisfacer una pasión es también, entre otras cosas, el preguntar a un vidente por la veracidad o falsedad de otro instrumento. La pregunta es tan peligrosa que lo ponemos en el disparadero de errar en el supuesto caso de que conteste. Lo lógico es que no lo sepa, y si lo sabe que calle y que "ore por esos hijos que traen la confiusión", pero que no se erija en severo acusador y juez supremo pues no es esa su misión ni tiene el porqué contestar a preguntas impertinentes que por ser curiosas no merecen ser contestadas.

Y termino con el mensaje de la Virgen dado a Adela el 5 de agosto de 1995, donde dice: "Pedid y se os dará. A veces, hijos míos, no sabéis pedir, porque pedís con orgullo, con desconfianza, con desamor. Pedid de corazón y... cuando pidáis, decid siempre: SEñOR, ESTO ES LO QUE YO TE PIDO, PERO QUE NO SE HAGA MI VOLUNTAD SINO LA TUYA".

Mensaje último de la Virgen

Cuando ya había acabado de redactar el presente artículo, y sin que absolutamente nadie conociese aún siquiera la existencia del mismo, recibo un mensaje de la Virgen en donde se me confirma, de alguna manera, algunos de los puntos que aquí he reseñado. La Virgen me dice, a través de Adela en completo éxtasis, lo siguiente:

"Hijito mío, antes de escuchar palabra vana, palabra de crítica, abre tu corazón y profundiza en mis Escritos. Así no caerás en error, ni en confusión, y ningún hijo podrá llevarte al error y a la confusión. Tú observa, y discierne las Palabras que envío a través de los hijos. Verás en ella lucidez suficiente para comprender el camino que debes seguir. Pero no es bueno, hijito mío, escuchar solamente una parte, sin haber escuchado y profundizado en las Palabras que envío a través de mis Mensajes. Yo no abandono a ningún hijo de la tierra. ¿Qué me preguntas? ¿Qué quieres que te responda?. ¿Que esa hija es mala? ¿Que no cumple?. No, hijito. Todos los hijos, por equívocos que vayan en el mundo, son hijitos míos. Pero he aquí que esas equivocaciones hacen que los hijos verdaderos sean confundidos con la luz falsa. Tú discierne, hijito mío, y así entenderás el verdadero Camino". (07-10-2.000).

Que cada uno saque sus conclusiones. Yo, por mi parte, ya no dudo de que las apariciones protagonizadas en Zaragoza por el instrumento Adela sean ciertas. A los mensajes, como dice la Santísima Virgen, nos remitimos. Y cuando se cree sin ver, es la misma Madre, aun sin nosotros pedirlo, la que nos confirma en esa verdad y nos da el gozo de haber creído.
La Imposición de Manos

(de la Fundación María Mensajera)

La imposición de manos fue una recomendación y una señal de Cristo que iría inherente a los que creyeren en él. Y así dijo Cristo: "A los que creyeren acompañarán estas señales: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán las serpientes y aunque bebieran algo mortífero, no les dañará. Impondrán las manos sobre los enfermos y quedarán sanos" (Mc. 16, 17). Esas fueron las palabras de Cristo. Y así se cumplió, fielmente, en los primeros siglos del Cristianismo.

Pero llegó un momento en el que un hereje, de nombre Montano, sorprendido de los frutos y prodigios que se obtenían, se permitió afirmar que eran más importantes las palabras de los "iluminados" por el Espíritu Santo que las palabras de los Obispos, lo que dio lugar a que estos se asustaran de semajante doctrina y del peligro que ello entrañaba, prohibiendo en adelante la causa motora de este tipo de revelaciones poco seguras: la imposición de manos. Con el nombre de "Montanismo" calificaron a esta práctica.

Cuando Lutero -el mayor hereje de la historia- impuso con sus quejas La Reforma (el protestantismo) dentro de la Iglesia, surgieron a su sombra varias ramas desviadas de la doctrina católica, y una de ellas incorporó a su "inventada doctrina", la práctica de Cristo de la imposición de manos, que había sido, como decimos, abandonada ya por los católicos. Cuando concluyó el Concilio Vaticano II unos seguidores entusiastas de la Universidad de Pistburg, se sorprendieron al comprobar que no obtenían frutos positivos de sus oraciones como lo habían conseguido sus predecesores en el apostolado, y tras varias pruebas y frecuentes noches de oración y de súplicas al cielo, lograron que el Espíritu Santo bajara a la sombra de la imposición de manos, y volvieron a vivir los prodigios de un nuevo Pentecostés. Entonces se pusieron de acuerdo con otros universitarios de NÙtre Dame y llevaron a la práctica la imposición de manos bajo el nombre de la "Renovación Carismática Católica", que los Papas Pablo VI y Juan Pablo II autorizaron como una práctica recuperada de lo ordenado por Cristo en su Evangelio.

Pero este uso de una práctica empleada por una rama protestante dio lugar a la mezcla actual reinante, entre católicos y protestantes, unidos por la misma práctica de la imposición de manos, lo que ha dado lugar a cierta confusión, a una rara mezcla de unos con otros, bajo el nombre de Carismáticos, sin especificar origen ni tendencia doctrinal concreta, lo que da lugar a que en muchas iglesias se haga uso de ciertas ceremonias entre bailoteos, canciones y otras prácticas, que habían empleado hasta entonces los carismáticos protestantes. La citada confusión ha producido que la verdadera doctrina tradicional recogida bajo el nombre de "Renovación Carismática Católica" no sea aceptada por muchos cristianos de buena fe, no obstante tratarse de una recomendación y exigencia del mismo Cristo que figura en su Evangelio, y que ocasiona, cuando se hace debidamente, a vivir sanaciones de alma y de cuerpo.

En el último cursillo de La Pardina tuvimos con nosotros a la Hna. Sofía y a la Hna. Marina, religiosas de la Espiritualidad Trinitaria de los hijos de la Madre de Dios, que no pertenecen en sí a la Renovación, pero sí creen en la imposición de manos, así como en la liberación de los malos espíritus, y que por medio de la imposición de manos consiguen que el Espíritu Santo baje sobre los apóstoles actuales, según las disposiciones de estos, con la obligación que el Señor impuso: de ir anunciando la Venida de su Reino, Venida que por estar ahora más próximo que antes, urge llevar a la práctica. A la vez por este camino se enderezan los posibles fallos del Concilio Vaticano II.

En conclusión: que se trata de recuperar una doctrina de la Iglesia Católica, abandonada por ésta y aprovechada por los protestantes, práctica que en un momento muy oportuno y de urgente necesidad, vuelve a las manos de la Iglesia Católica tradicional.

En este punto consideramos que la postura de los sacerdotes carismáticos como el P.Bonifacio Olmos, Padre Amando Sanz, S.I. o Padre Jorge Alberto está, pues, plenamente justificada.

En cuanto a la celebración de la Misa la razón, desde nuestro punto de vista, la consideramos a favor de los sacerdotes tradicionales, pues como ya hemos explicado en otros artículo, para conseguir la unión con los hermanos separados, a influjo del Ecumenismo, que se impuso en el último Concilio por los progresistas, la Misa Católica de siempre la han protestantizado, y ya algunos sacerdotes -no todos- niegan la presencia real de Cristo en la Eucaristía, así como el carácter expiatorio del santo sacrificio de la Misa, llamando a la Consagración simple plegaria de bendición. Los protestantes dicen "que siempre que se reúnan dos o tres en su nombre, él estará presente en medio de ellos". Ellos creen y admiten, por tanto, una presencia meramente espiritual, simbólica, mística, pero no creen en la Presencia Real ni actual de Cristo en la Eucaristía. En consecuencia, no creen en la realidad de la consagración, tal y como lo enseña el Magisterio de la Iglesia Católica y de aquí arranca el administrar la comunión de pie y en la mano, y rechazarla de rodillas.

En este segundo tema estamos, pues, totalmente de acuerdo con los sacerdotes tradicionales de siempre, como el Pade Aleson, el Padre I. de Muñoz, el Padre Pérez-Argos, S.I, el Padre Manuel Muela..etc..

Estas dos posturas se ponen de manifiesto constantemente en los cursillos de la Pardina y no siempre los partidarios de la imposición de manos admiten la Misa Tradicional, ni los seguidores de la Misa Tradicional quieren saber nada de la imposición de manos.

Esperemos que con el tiempo queden claramente armonizadas ambas posturas, pues las dos fueron instituidas por Cristo desde siempre, y es precisamente por eso por lo que nosotros lo defendemos.
Las profecías condicionadas

(de la Fundación María Mensajera/ Colabora: José L. López de San Román)

El 1 de julio del año 2.000, la Santísima Virgen dijo en El Escorial lo siguiente:

"Orad, hijos míos, orad mucho, pues el mundo está en una situación grave. Sólo la oración, el sacrificio y la penitencia pueden detener el brazo de Dios. Orad, haced penitencia, visitad al "Prisionero" (Nota de la Editorial: el divino Prisionero es el Santísimo) y pedid por los pecadores, hijos míos. Orad para que Dios detenga su brazo, pues en el mundo, hija mía, habrá grandes cataclismos; cataclismos, hija mía, que no digo que sean al principio del 2.000, pero también digo que no serán tampoco al final del 2.000. Astros con más de 12 Km. de longitud caerán sobre la Tierra y terminarán con la mayor parte de ella. Por eso, hijos míos, os digo que oréis, que hagáis penitencia y sacrificio, para que Dios tenga misericordia de las almas. Estad preparados, hijos míos, que las almas no se preocupan de su alma; sólo se ocupan de diversiones, de placeres, de cosas mundanas, y olvidan a Dios. Dios es olvidado por sus criaturas".

Consultada Luz-Amparo sobre cómo entendía esta frase, nos puntualiza que "vio" con claridad: 1† que la fecha del castigo está condicionada a la oración, penitencia y sacrificio que hagamos los fieles. 2† que el "castigo" no se producirá ni al principio ni al final del año 2.000.

El tema de las fechas nos preocupa mucho por las repercusiones que en la fe de los seguidores de las apariciones y demás creyentes en general puedan tener.

Existen, ciertamente, profecías absolutas y condicionadas. Las primeras se van a dar absolutamente, es decir, sin excepción. Las segundas dependerán de que se dé o no la condición. Las fechas condicionadas dependerán de nuestro comportamiento, esto es, de nuestra conducta de colaboración favorable o desvaforable con respecto a lo que se pide. Sodoma y Gomorra fue destruido por el fuego, porque no hubo colaboración, no encontró el Señor a diez justos. Nínive, en cambio, no fue destruida, porque los hombres hicieron penitencia. Dijo Dios al profeta Jonás: "dentro de cuarenta días Nínive será destruida" (Jon. 3, 4), pero pasaron los cuarenta días y Nínive siguió en pie. ¿Se equivocó el Señor?. No, simplemente hubo colaboración: se oró y se hizo penitencia, ya que es un Dios Misericordioso, "lento a la ira y rico en piedad, que se arrepiente de sus amenazas". Pero a pesar de ello no deja de preocupar en María Mensajera el tema de las fechas; cuando se hacen aseveraciones tan tajantes, tan rotundas en este año jubilar.

† Medjugorje y Vassula

En Medjugorje se habló de diez secretos, los tres primeros los recibieron los seis videntes a la vez, los otros los recibieron cada uno en particular. Cuando recibían el décimo secreto cesaban las apariciones. Del décimo secreto sabemos por Miriana, la vidente que los tiene que anunciar, que es una especie de castigo que alcanzará a toda la humanidad. Este décimo secreto es absoluto, es decir, que no se puede cambiar, ocurrirá sin excepción; los otros son condicionados, es decir, que con la oración y la penitencia se pueden aliviar, cambiar o retrasar. El décimo, no.

Por Vassula sabemos que tiene que llegar un momento crítico, una convulsión o crisis mundial, que afectará también a España, y que provocará que la humanidad se vuelque hacia un salvador material: el Anticristo. Las señales del fin de los tiempos para Vassula son dos: la Apostasía y el Anticristo. Vassula nos dice que estamos al principio de la Apostasía, es decir, que aún no hemos llegado al culmen, techo o culminación de esa apostasía. Vassula habla de los precursores del Anticristo: que son los movimientos esotéricos tan de moda hoy en día, astrólogos, futurólogos, energías..etc..., la New Age, que tiene tanta fuerza, con sus musicales relajantes, sus publicaciones. Habla también como precursores del Anticristo de los teólogos desviados y de los falsos profetas. Habla Vassula del reinado del Anticristo, que según algunos autores reinará tres años y medio, otros dicen que serán siete; pero sean siete, cinco, dos o uno, no son desde luego dos días. Y se va a manifestar en una época difícil que aún no ha llegado. él va a ser el salvador de esa crisis, el que solucione los problemas y el que entrando posteriormente en Roma, con el reconocimiento de varias naciones y países, se proclame dios a sí mismo, se instale en el poder y persiga a muerte a todos los cristianos, en especial a los católicos, y a todos los que no reconozcan la religión oficial que él imponga. Una religión donde no habrá pecado, ni redención, ni santos. Es un proceso largo que está señalado en las Sagradas Escrituras, pero que todavía no ha llegado ese día. Tiene, por tanto, que manifestarse primero el Anticristo, después reinar algunos años, después el castigo de Dios y al final el triunfo del Inmaculado Corazón de María.



Garabandal

Conchita de Garabandal le decía a Jesús: "¿Para qué viene el Milagro, para convertir a Rusia?. Y le contestó el Señor: "Para convertir al mundo entero". El Aviso, al igual que el Milagro, ocurrirá en un momento oportuno, cuando el mundo esté aun peor que ahora, cuando no podamos ir a Misa, cuando estemos en medio de una Tribulación espantosa, como no la ha habido ni la habrá jamás desde que el mundo fue creado. Y viene el Milagro para convertir a todo el mundo "en un momento en que el mundo lo necesite mucho. Vendrá en un momento oportuno que, según nos dijo Conchita, no había llegado". (Nota de la Editorial: las palabras en negrita son textuales de Conchita a uno de los autores del artículo).

En resumen: Yo pediría a las personas que nos están leyendo que dejasen de hacer quinielas sobre cuándo van a ocurrir los acontecimientos; y a los directores espirituales de los videntes que no permitan a sus dirigidos publicar fechas exactas, aunque ciertamente sean apariciones verdaderas, videntes en línea y los castigos fueran condicionados, porque la decepción y el daño que están causando en las almas recién convertidas puede ser incalculable. Y no me estoy refiriendo precisamente a Amparo, cuya fecha condicionada es defendible, sino a otros videntes que están poniendo en este año 2.000 el final de todo y el triunfo de Jesús y de María.

Hay un supuesto mensaje de la Virgen al Padre Gobbi, donde le dice: "Te confirmo que para el Gran Jubileo del año 2.000, vendrá el Triunfo de Mi Corazón Inmaculado que yo he predicho en Fátima. Eso se realizará con el Retorno de Jesús en gloria. Va a instalar su reinado en el mundo. Así podréis ver finalmente los cielos nuevos y la tierra nueva" . El Padre Gobbi dijo que la Santísima Virgen se lo había confirmado. Se trata de un futuro absoluto, no de un futurible condicionado al comportamiento libre del hombre, como el profetizado por Luz-Amparo.

El Padre Gobbi es un buen sacerdote, un buen vidente, y el movimiento sacerdotal mariano, aprobado por la Iglesia, es claramente de Dios, pero ese mensaje, ese esquema, no es verdadero y puede, además, hacer mucho daño a las almas. Como hemos dicho siempre desde esta revista: Ningún vidente, ni nigún místico, está exento de interferencias; de que ponga como profecía divina sus propios esquemas subjetivos, su propia personalidad, sus propios deseos. Lo dice el mismo Cardenal Ratzinger: "Los místicos más grandes, más auténticos, tienen siempre en esa percepción, distinta a las percepciones normales, en esos coloquios cuando están con el Señor, su propia personalidad, su propia subjetividad, sus propias ideas que las pueden transmitir".

La realidad es que se están preparando las circunstancias, pues como dijeron las niñas de Garabandal: "quedan tres Papas y luego es el fin de los tiempos", y esto se dijo a la muerte del Papa Juan XXIII. "Quedan tres Papas", a saber: Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II; y a la muerte de éste, del actual Papa Juan Pablo II, comenzará el fin de los tiempos. Comenzará, no concluirá aún. Garabandal sigue abierto en su interrogante, sus fechas siguen teniendo plena validez, pues aún no ha concluido el tiempo de su espera. Todo va a ocurrir, el Señor lo está anunciando, pero no hagamos quinielas, porque estamos jugando con los nombres de Jesús y de María.

Y mientras esperamos el Aviso -el cual se dará en un momento crítico, cuando los hombres no puedan ir a Misa públicamente y la libertad sea un lujo, tal y como nos dijo a nosotros Mariloli, la vidente de Garabandal- veamos lo que le dijo la Virgen a Adela, instrumento de Zaragoza: "Buscáis signos, buscáis revelaciones, pero ¿por qué no buscáis labrar profundamente el campo de vuestra alma?. Os criticáis y murmuráis y os alejáis de mi Corazón con esa crítica y esa murmuración. Orad y formad una cadena de amor, que cubra la faz de la tierra. Pronto acontecerán grandes acontecimientos en la tierra.... . Por eso, hijos míos, os dirijo estas palabras, para que vayáis preparando y labrando vuestra alma" (7-11-92).

Y en otro mensaje, se dice: "Pronto comenzarán las persecuciones... las iglesias serán cerradas por un tiempo y habréis de transformar vuestros hogares en santuarios, donde escucharéis la Santa Misa y recibiréis la Santa Eucaristía". (6-10-90)

La Virgen no viene para que jugando con el nombre de Dios hagamos nuestra quiniela profética, sino para que preparemos y labremos nuestra alma, regándola con la oración, la penitencia, el sacrificio y crezcamos interiormente en Fe, en Esperanza y en Caridad, pues de lo contrario acertar no nos servirá de nada en el momento de la persecución.

Creo que la mejor forma de prepararnos para lo que esperamos no es en grupos separados, aislados como islotes, enfrentados muchas veces entre nosotros. Grupos cerrados, autosuficientes. Grupos "mesiánicos", salvadores ellos solos. En una humanidad de ocho mil millones, en donde Jesús está preocupado por la condenación eterna de tantísimas almas, todos somos salvadores con Jesús. él va a contar con todos nosotros, pero no con un grupo en exclusiva. Hay que vivir verdaderamente en Dios, llenarnos de él. El secreto es la identificación con Jesús, la humildad, el desprendimiento, el vaciarse de sí mismo, no preocupándose tanto de las profecías como de progresar en el conocimiento de Dios y en el dejarse moldear por María. Debemos morir a nosotros mismos. Procurar estar unidos entre nosotros, cercanos unos a otros. Apoyarnos, querernos entre nosotros con amor afectivo y efectivo. Y formar una verdadera familia, aunque tengamos distintas ideas en algunas cosas. Y este pienso que es el fruto más claro de la verdadera presencia de Jesús y María en nuestros corazones.
 
No tomarás el nombre de Dios en vano

(por Juan Carlos Sánchez-Ventura Ferrer)

No se trata de negar lo evidente: las apariciones de Pedrera han terminado en el escándalo más estrepitoso. Recordemos al lector el artículo del año 2000, mes de octubre, donde con toda franqueza afirmábamos que los últimos mensajes de la "vidente" Carmen López no eran de Dios y en donde le decíamos a ella que retomase nuevamente la dirección espiritual que había abandonado.

No podíamos decir más, porque la misión de esta editorial mariana no era ni es la de "machacar" al desviado, sino la de combatir el error objetivamente, por el camino del Evangelio, tratando de llevar a las almas por el camino del amor y del perdón. Nosotros hemos procurado -con la gracia de Dios- el ir marcando aquellas pautas o criterios de discernimiento para que los seguidores de las apariciones supieran discernir por sí mismos, a la luz de la razón inspirada por la Fe, lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso, lo conforme con la doctrina revelada por Dios a su Iglesia Católica, de lo condenado por ésta.

En estas apariciones, que empezaron bien y con visos de autenticidad, había cosas últimanente que no eran claras sino muy oscuras. Los informes que nos llegaban eran muy descalificadores y contradictorios, lo que nos obligó a tener que dar por cerradas el estudio de las mismas y a dejar de hablar sobre ellas, no sin antes escribir, con la conformidad de Miguel González-Gay y otros amigos a los que consultamos, el artículo de referencia.

Aquel artículo nos costó la amistad con varios amigos íntimos y seguidores de las apariciones del Higuerón, que no vieron con buenos ojos el que publicásemos aquel artículo en María Mensajera, porque entendían que nos habíamos precipitado y porque en el fondo no estaban dispuestos a dejar de venerar a Carmen, a la que consideraban la profeta de Dios más importante de todos los tiempos.

Una vez más, como ocurrió con Clemente Domínguez...etc..., se quedaron con la caña, pero sin pez. Amaron más al cartero que la carta que portaba. Veneraron al "posible" instrumento del Señor, con apego desordenado y se olvidaron de Dios, Causa primera de todo lo que acontece en el orden sobrenatural.

CAUSAS POR LAS QUE UN PROFETA SE DESVÕA

Tres suelen ser las causas por las que un vidente se desvía de la verdad conocida:

1† - Por soberbia y desobediencia constante y reiterada al director espiritual, así como a las inspiraciones de la gracia. éstos -dice un santo Padre Espiritual, refiriéndose a los videntes que se desvían- suelen ser presuntuosos porque se fían mucho de su propio juicio. Y por esta causa el demonio se transforma en ángel de luz, haciéndoles creer que sus mensajes o pláticas son verdadera luz, siendo en verdad tiniebla. Otras veces, su propio juicio soberbio hace oficio de demonio, porque se persuaden que todos sus instintos interiores que sienten son del Espíritu Santo, siendo instintos de su espíritu propio.

El director espirtual debe dirigir su alma, ver qué operaciones son del Espíritu Santo y cuáles no. Debe probar a su dirigido y aconsejarle debidamente. No debe caer en la dependencia del vidente, de tal forma que se convierta en un dirigido más de ella. Las órdenes de Jesucristo deben pasar siempre por el estudio atento y sincero del director, y la vidente debe permanecer indiferente, es decir, no debe actuar o poner por obra lo que Dios mande mientras el custodio de su alma -que es el director espiritual- no se pronuncie afirmativamente. La transparencia o claridad de conciencia del vidente hacia su Padre Espiritual es muy importante, y una de las mejores protecciones que tiene contra el demonio.

Tratándose de la confesión con videntes mujeres, decía San Juan de la Cruz como experimentado, "que fuesen algo secos con ellas, porque blanduras con mujeres no sirven sino para que ellas cambien la afición y salgan desaprovechadas"

2† - Vanidad. Es cuando el vidente busca no tanto la gloria de Dios, sino su propia gloria. Las pruebas son difíciles, y la vida de constante abnegación y cruz se hace muchas veces insufrible, contrario como es el sufrimiento a la naturaleza caída; por eso el vidente acaba o puede acabar complaciéndose en los halagos y aceptar la fama de santidad que sus fieles seguidores le tributan.

Decía San Juan de la Cruz: "Si en algún tiempo, hermano mío, le persudiare alguno, sea o no prelado, doctrina de más anchura y más alivio, no le crea ni abrace aunque se la confirme con milagros, sino penitencia y más penitencia y desasimiento de todas las cosas. Y jamás, si quiere llegar a poseer a Cristo, le busque sin la cruz"

Y el mismo Señor le dice a Catalina: "Tú no sabes cuán benditos son quienes se mantienen libres de su vanidades para permitir que Mi gloria sea su fuente de alimentación; porque sólo Yo alimento a las almas más allá de toda comprensión humana" (20-12-96). Mantenerse libre de sus vanidades es ser fiel en todo momento a la cruz que tenemos que llevar, a nuestras obligaciones de estado...etc.. , no buscando apoyo nunca en las criaturas o cosas de la tierra, sólo en Dios.

El vidente vanidoso suele caer en el error de creer que les ha dicho Cristo las palabras que poco antes han pensado o las que gustan de oír. Esta tentación es muy frecuente, pues la verdad es como un trueno y no siempre gusta a la carne ni halaga los oídos sensuales. No siempre tiene el mundo oídos para escuchar la Verdad, decía Ignacio de Loyola. Y San Gregorio decía que hasta los muy espirituales, acostumbrados a sentir inspiraciones de Dios, algunas veces piensan que lo son los discursos propios, como le sucedió al profeta Natán (2 Sam. 7, 3)

El vidente vanidoso sufre con la existencia de otros videntes, pues como no busca ya a Dios por él mismo, con verdadera pureza de intención, piensa que la presencia de otros videntes le quitará parte o mucha de su propia gloria humana. De ahí vienen las críticas y que se metan a juzgar lo que no siempre saben ni entienden.

3† - Codicia: dinero. Los carismas son dados por el Espíritu Santo para bien de la comunidad, pero cuando el vidente se apropia del don celestial como algo suyo, para su propio enriquecimiento, el desvío es fácil y casi inminente. Lo que el Señor da gratis -dice el Evangelio- dadlo gratis.

La tentación del dinero, la de la codicia, es una de las más peligrosas. Dios quiere rodear al elegido de pobreza, a imitación de Su Hijo Jesucristo que nació, vivió y murió pobre, pero no le impone esta Voluntad por la fuerza; por eso la posibilidad de enriquecerse o de aceptar regalos es muy tentadora, sobre todo cuando se pasa necesidad, y es ésta una de las causas que más daño hace a las almas del Señor, en especial a sus profetas

Le dice el Señor a Catalina:

"Yo guío a Mis hijos, pero respeto su libre albedrío; nunca los forzaré con la gracia de Mi verdad. No impongo Mi Voluntad sino cuando es absolutamente necesario para el bien de sus almas" (25-12-96.

Por el bien de las almas ha impuesto Dios su Voluntad en el caso del Higeron. Sin embargo el Señor es compasivo y misericordioso. Nadie, sea o no vidente, debe desfallecer, aunque hubiese caído en la desgracia del descrédito más espantoso. Escuchen al Señor:

"Quiero que sepas que Yo llego a todos de manera simple, sencilla y con paz. Aun aquellos que están envueltos en caminos de maldad los libero cuando ellos me piden ayuda. Convierto entonces la maldad en amor, porque Yo Soy Dios de Amor. (25-12-96)

Estas palabras del Señor a Catalina deben ayudar, en estos momentos, a Carmen y a Juan Antonio. Sólo Dios será su escudo protector cuando lo que estaba oculto se ha descubierto. Y si vuelven al buen camino, y retoman el director espiritual que dejaron, obediéndole en todo a éste como a Cristo, aunque lo que les aconseje sea costoso, Dios cambiará su semblante hacia ellos y convertirá la maldad del engaño en amor, porque él es Dios de Amor.