Saturday, March 03, 2007

No endurezcáis vuestro corazón

“Si pudierais hoy oír su voz, no endurezcáis vuestro corazón”
(Sal. 95, 7-8)


Algunos pensábamos que el viaje apostólico del Papa a su Baviera natal iba a ser una especie de compromiso familiar: saludar a su hermano, visitar su tierra, cambiar impresiones con su gente y rezar ante la tumba de sus padres. Sin embargo el Santo Padre ha lanzado desde Alemania tal cantidad de mensajes y de tal contenido, que todavía están los intelectuales religiosos trabajando en sus discursos.


Jesús sana a un sordomudoMc. 7, 31-37


Con motivo del Evangelio de San Marcos, en el que se hablaba de la curación de un sordomudo por parte del Señor, dijo el Santo Padre:
“Jesús se preocupa del sufrimiento, de aquellos que han sido empujados a los márgenes de la sociedad. Él los cura.”

Con estas palabras sobre el Evangelio mencionado señala el Papa cómo Jesús no es distante a nuestras preocupaciones. Jesús no nos ama con amor distante, sino con amor cercano, enseñándonos a través de su ejemplo a preocuparnos por los más débiles y machacados de la sociedad, que son también hermanos nuestros e hijos del mismo Dios.

“Pero su mensaje –continúa el Santo Padre –tiene un nuevo significado para los hombres y mujeres modernos. No sólo hay una sordera física que separa a la gente de la vida social, hay también una dureza de audición donde se compromete a Dios, y esto es algo que sufrimos particularmente en nuestro propio tiempo. Para hacerlo más sencillo: no somos más capaces de oír a Dios, hay demasiadas frecuencias diversas que llenan nuestros oídos”

El hombre, ciertamente, no oye a Dios en su interior, pues prefiere seguir otras frecuencias, es decir, otros falsos dioses. Como la fe entra por el oído, si no se esfuerza por oír al Evangelio, que es la Verdad, termina por no creer en ella y se desvía del recto camino de su Fe. Y si no cree no podrá amar ni rezar. Por eso dice el Santo Padre:

“Junto con esta dureza o sordera absoluta que compromete a Dios, perdemos nuestra capacidad de hablar con Él y sobre Él”

Perder la capacidad de hablar con Dios es dejar la oración y el amor a Dios, pues se ama lo que se conoce y difícilmente podré conocer a Quien no oigo dentro de mí por estar escuchando otras radiofrecuencias, que minan mi fe y me quitan lo divino.


CARIDAD PREFERENCIAL:
DAR A DIOS




El Santo Padre, con exquisitez, puso el dedo en la llaga, cuando dijo:

“Algunos obispos africanos suelen decir: ‹‹Si vengo a Alemania y presento proyectos sociales, de pronto todas las puertas se abren. Pero si vengo con un proyecto de evangelización, encuentro siempre reservas››.

Evidentemente, algunos tiene la idea de que los proyectos sociales deberían ser rápidamente asumidos, mientras que cualquier cosa referente Dios o a la fe católica es infravalorada y relegada. La experiencia de nuestros obispos es que todavía la evangelización por sí misma debería ser lo más importante, que Jesucristo debe ser dado a conocer, y los corazones deben ser convertidos…”

Y siguió diciendo el Santo Padre:

“Los temas sociales y el Evangelio son inseparables. Cuando les damos a la gente sólo conocimiento, habilidad, asistencia técnica y herramientas, les damos muy poco.”

Es algo muy importante lo que señala Benedicto XVI, pues los temas sociales son como la materia, el cuerpo, pero sin el alma que informa a ese cuerpo, no hay verdadera vida.

“La gente en África y Asia admira nuestro valor científico y técnico –dice el Papa –pero al mismo tiempo se asusta por una forma de racionalidad que excluye totalmente a Dios de la visión del hombre.”
TEMOR DE DIOS
(respeto a lo sagrado)


El Santo Padre habló del temor de Dios. En concreto dijo:

“La tolerancia que necesitamos urgentemente incluye el temor de Dios (respeto hacia lo que es sagrado para otros). Este respeto hacia lo que otros consideran sagrado nos demanda aprender una vez más el temor de Dios. Este sentido del respeto puede renacer en el mundo occidental solamente si renace la fe en Dios, si Dios se hace presente para nosotros y en nosotros”

“No imponemos esta fe a alguien. Este tipo de proselitismo es contrario al cristianismo. La fe puede desarrollarse solamente en libertad. Pero apelamos a la libertad de hombre y mujeres de estar abiertos a Dios, buscarlo, oír su voz.”



“La venganza de Dios es un
no a la violencia y un amor hasta el extremo”
(Benedicto XVI)


Y luego dice una palabras que han causado tremendo malestar entre los musulmanes islámicos, quizás porque Dios a través del Santo Padre, sin él siquiera quererlo, ha descubierto el error mayúsculo de la religión islámica. El Santo Padre, dijo:

“El mundo necesita a Dios. Pero, ¿qué Dios? En la primera lectura, el profeta dice a la gente que padece opresión:

‹‹Él vendrá con venganza›› (Is. 35, 4)

Podemos suponer fácilmente cómo la gente imaginaba esa venganza. Pero el profeta mismo revela cuál es realmente la bondad sanadora de Dios. La explicación definitiva de la palabra del profeta debe encontrarse en quien murió en la Cruz, Cristo, el Hijo de Dios encarnado. Su venganza es la Cruz: un no a la violencia y un amor hasta el extremo. Éste es el Dios que necesitamos. No debemos fallar en demostrar respeto por otras religiones y culturas, respeto profundo por su fe, cuando proclamamos claramente y sin compromiso al Dios que contradice la violencia con su propio sufrimiento; quien ante el poder del mal exalta su misericordia, para que el mal sea limitado y superado.”

Ninguna otra figura mundial tiene el prestigio y la fuerza moral de Benedicto XVI para que este mensaje de no a la violencia llegue a todos los hombres de buena voluntad. Sus palabras han molestado a los musulmanes, pero la realidad es que la violencia jamás podrá ser apoyo para la difusión de ninguna religión. Sería de desear, dice el Padre Rivilla San Martín, y con él nosotros, que los católicos y hombres de buena voluntad hagan una piña de cariño, amor y oración por el vicario de Cristo en la Tierra, ultrajado e incomprendido para que siga su misión de iluminar en medio de la oscuridad de este mundo.

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